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El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció este sábado la "campaña mentirosa y sucia" que, en su opinión, la derecha ha orquestado para atribuirle un supuesto tráfico de influencias por su relación con Gabriela Zapata y retó a sus acusadores a demostrar que cometió algún delito.

"Con esta campaña mentirosa y sucia, quieren afectar el patrimonio de Evo, que es la honestidad", aseguró el mandatario en una rueda de prensa en Roma previa a su participación en un simposio en el Vaticano.

Y añadió: "Momentáneamente pueden decir muchas cosas, que el pueblo se da cuenta, pero no van a poder demostrar. Yo no entiendo
¿De dónde viene el tráfico de influencias? No entiendo eso".

En este sentido identificó como acusadores a una oposición, a una derecha, que en su opinión busca "desgastar" la labor del Gobierno.

"Después de superar tanta lucha, hacer tráfico de influencias no entiendo eso, esos términos no son de mi lenguaje. Que lo demuestren. La derecha quiere desgastar. Esa es una de sus metas.

Morales lamentó que durante su carrera política ha sido atacado por múltiples frentes, que le han llegado a tildar de "narcotraficante, asesino y terrorista".

"A mi me dijeron que era narcotraficante, que era asesino, que
era terrorista, (...) que era el Bin Laden andino. A mi me confinaron, me procesaron, me torturaron cuando era dirigente sindical", recordó.

En Bolivia ha emergido este escándalo después de que se concedieran licitaciones públicas a la empresa china CAMC Engineering, en la que trabajaba como gerente comercial desde 2013 Gabriela Zapata, expareja de Morales.

Sin embargo estas acusaciones han sido negadas por Morales en
reiteradas ocasiones.