Opinión

cara a cara

El Deber Hace 12/9/2018 8:00:00 AM

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El secretario general de la OEA, Luis Almagro, fue duro con Cuba, a la que llamó la dictadura más antigua de América. “Cuba es enemigo de la democracia y los derechos humanos en cualquier parte del continente... mucha de la polarización que sufren nuestras sociedades está inducida directamente por el régimen cubano... mientras Cuba sea una dictadura no podremos tener un hemisferio completamente desprovisto de malas prácticas que afectan la libertad, la democracia y la paz”, expresó en partes el funcionario que ha tenido también roces con Evo Morales, al que luego calificó como ‘adalid’ en temas de equidad y destacó la ‘excelente imagen’ del mandatario boliviano. Que Almagro no se haga el despistado con lo que pasa en Bolivia ante el retroceso que, en medio de un creciente malestar social, experimenta la democracia por el quiebre de la institucionalidad, el manoseo descarado del voto, de las leyes y de la CPE.

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez Frías ganó las elecciones presidenciales en Venezuela. Transcurridos 20 años, mientras el chavismo abanderado por Nicolás Maduro se aferra al poder con uñas y dientes, la población sufre la peor crisis jamás registrada en ese país, donde la situación es calamitosa por causa de la hiperinflación, que ha dañado gravemente el aparato productivo y tiene sumida en la miseria a una de las naciones con los mayores recursos petroleros del mundo. Junto al deterioro institucional, la hundió el cacareado ‘modelo’ del socialismo del siglo XXI instaurado por Chávez.

Hasta agosto, más de tres millones de venezolanos decidieron huir de la crisis buscando mejor destino en otras latitudes mientras tal situación aumenta la preocupación en la comunidad internacional. El desgarrador éxodo es señalado como el mayor movimiento migratorio en la historia de América. Dos décadas después, los sufridos venezolanos se preguntan cómo pudieron llegar a semejante estado de cosas. Su ingenuidad e indiferencia ante los hechos finalmente consumados, les debe llevar a golpearse el pecho.