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Chile tiene tres horas para convencer a los jueces de La Haya que nunca se comprometió a nada con Bolivia, cuando entre 1920 y 2006 habló de concederle acceso al mar con soberanía o negociar acerca de la “cuestión marítima”.

Antes de volver al Palacio de la Paz, el canciller mapochino, Roberto Ampuero, describió al país como alguien que extiende un mapa chileno sobre la mesa y que quiere definir por dónde pasará, obviando la soberanía de las naciones. Cuando una periodista de su país le preguntó si Chile acatará un fallo contrario de La Haya, Ampuero respondió que su país “siempre ha respetado el derecho internacional y lo hacemos respetar también en relación con los tratados que lo rigen”. Cuando estaba a punto de decir algo sobre Bolivia, la periodista, acuciosa, le recordó que no había respondido si respetaría el fallo.

La respuesta fue la misma: “Chile siempre ha respetado el derecho internacional”, y salió de la sala, no sin antes dejar de contestar la misma interrogante a una periodista de Cadena A.

Evo Morales, desde 2015, ha asegurado que acatará cualquier fallo de La Haya. La última vez fue en una entrevista publicada por Radio Cooperativa, de Chile, en la que aseguró que “si somos países democráticos, lo tenemos que respetar”, y que la corte “sirvió para explicar que hay una deuda con Bolivia”.

Ayer, al regresar de La Haya, Morales dijo que ve a Chile sin argumentos ante los alegatos bolivianos, contó que se reunió con autoridades y exautoridades mapochinas en un cóctel organizado por la CIJ, y que la causa boliviana servirá de ejemplo para resolver otras controversias en el mundo. “Entiendo perfectamente que, como carecen de argumentos jurídicos e históricos, pasan a un ámbito político (...)”, comentó Morales brevemente.  

Al estrado
Según lo que dijo ayer Ampuero en su conferencia de prensa, los 180 minutos de los que dispondrán desde las 4:00, hora de Bolivia, servirán para “acusaciones, tergiversaciones y descalificaciones de Bolivia”. 

En los medios trasandinos aún resuenan algunas frases dichas por los abogados bolivianos Antonio Remiro Brotóns y Monique Chemillier. El español recordó que “ni Dios ni la Corona española habían dado a Chile el dominio del Pacífico desde Punta Arenas hasta Arica” y que había tratados en vigencia que fueron incumplidos cuando Chile invadió a Bolivia; mientras que la francesa dijo que el país trasandino “asume el papel de carcelero de un pueblo cautivo”. 

“Hemos visto que, una vez más, Bolivia sigue victimizándose ante Chile, culpándolo de todos sus males, sigue distorsionando la realidad”, dijo Ampuero, que, por lo declarado ayer, los abogados chilenos volverán a anclar sus discursos en el Tratado de 1904, intentando desvirtuar las negociaciones que hubo con Bolivia. 

Héctor Arce, ministro de Justicia del gabinete de Evo Morales, aseguró que machacar con esa estrategia era un suicidio jurídico. Recordó que La Haya ya examinó esa tesis y sentenció, en las objeciones previas presentadas por Chile, que el juicio instaurado por Bolivia no se trataba sobre ese tratado. 

En una entrevista con la agencia EFE, Arce explicó que en el caso de Bolivia convergen el derecho y la justicia. “El derecho, porque la demanda boliviana está basada en las grandes instituciones del derecho internacional. Los acuerdos, la práctica diplomática, las promesas unilaterales, las expectativas legítimas ... todas y cada una de ellas son la base del derecho internacional", afirmó.

Hugo Siles, viceministro de Autonomías y especialista en relaciones internacionales, aumentó que una de las bases jurídicas de Bolivia es la declaración conjunta que hizo con Chile en la OEA en 1983. Además, al basarse en los derecho expectaticios, tiene a su favor las sentencias de la Corte Internacional de Justicia sobre las pruebas nucleares de Francia en 1974, cuando bastó una carta del presidente galo, prometiendo detener las pruebas atmosféricas, para que la corte lo obligara a cumplir su palabra. En este caso, Bolivia tiene cartas, protocolos, acuerdos, documentos y declaraciones de prensa en los que autoridades chilenas a lo largo de un siglo ofrecen negociar con objeto específico: mar con soberanía. 

Sin embargo, Chile intentará atacar el caso boliviano por dos flancos. Apuntará a que Bolivia no ha señalado “el momento mágico”, que su demanda tiene un eslabón perdido: cuándo fue que Chile se obligó jurídicamente a negociar. Payam Akhavan dijo el lunes que no había un momento mágico, pero sí una sucesión de actos unilaterales de Chile durante un siglo y que la suma de las partes era más que el total. Ese será el segundo punto que tratará de desarticular Chile, el encadenamiento y la relación entre un proceso de negociación y otro. 

Para el canciller boliviano, Fernando Huanacuni, la diplomacia trasandina se siente abrumada con los argumentos bolivianos porque son una verdad histórica.

“Nadie puede eximirse y decir lo que falle la Corte Internacional de Justicia de La Haya no es vinculatorio para un país o voy a tomar solamente lo que me conviene, no, estamos obligados a cumplir tanto Chile como Bolivia”, dijo en una entrevista a radio Panamericana.

Consultado sobre qué pasaría si Chile decide desacatar el fallo de La Haya, Siles asegura que en tiempos de paz nunca se ha dado esa figura y que no hay un elemento de coerción para obligarlos a aceptar la sentencia, salvo sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, lo que más perdería Chile sería imagen internacional. 

Tampoco cree que denuncie el Pacto de Bogotá para salirse de la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, como exigen algunos políticos mapochinos. Explica que ya es tarde, que igual el fallo de La Haya es vinculante y de cumplimiento obligatorio. Además apunta que sería contradictorio, porque Chile presentó una demanda contra Bolivia por las aguas del Silala. A ello le suma que le perjudicaría comercialmente, ya que lesionaría su imagen y la seguridad jurídica. 

El fallo, según expertos, podría llegar entre octubre de este año y el primer trimestre de 2019. 

Lo que se espera

Vigencia del tratado de 1904
Es el ancla de la defensa chilena, la intangibilidad de las fronteras y los tratados. Al tratarse de una negociación por salida al mar, Chile aduce que Bolivia pretende cambiar el Tratado de 1904. 

El eslabón perdido
Los abogados mapochinos reincidirán en preguntar a la corte cuándo fue que Chile se obligó a sí misma a negociar. 

Cadena rota
Aducen que cada negociación fue un hecho aislado, que no viene de una sucesión de acuerdos y de obligaciones. 

El apocalipsis
Es la tesis de que un fallo a favor de Bolivia destruiría la diplomacia.

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