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Rusia prende fuego a toneladas de comida proveniente de Europa bajo órdenes del presidente Putín que emitió un decreto por el cual se prohíbe la importación de productos de la Unión Europea y Estados Unidos

La medida sería una respuesta a las sanciones que países de Occidente le impusieron a Rusia por la política que el Kremlin aplica en Ucrania.

Si bien el embargo comercial fue anunciado hace más de un año, se detectó que ciertos productos ingresaban al país de contrabando o con falsas etiquetas turcas. En ese sentido, Putín ordenó la destrucción masiva de varios alimentos.

La agencia sanitaria rusa anunció este jueves que había confiscado 73 toneladas de durazno y otras frutas en la bielorrusa. Al sur del país, se destruyó cientos de quesos y al este de Moscú se incautó carne procedente de Irlanda y Polonia.

Las reacciones

La decisión del Kremlim ha indignado a la población rusa - de más de 140 millones de habitantes - que atraviesa una crisis económica. Muchos sectores se han manifestado en contra, proponiendo que la comida sea donada a los veteranos, minusválidos, asilos de ancianos u otras instituciones necesitadas. 

Por su parte, las autoridades de gobierno sostienen que distribuir esos alimentos es peligroso, porque no cuentan con certificados fitosanitarios y podrían ser dañinos para la salud de sus consumidores.

Luego del escándalo, se ha puesto en marcha una recolecta de firmas por internet que hasta el momento ha sido apoyada por más de 200.000 personas para que la comida no sea destruída.