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Aunque el gobernante Partido Popular (PP, centroderecha) y el socialista PSOE se han mantenido como las dos primeras fuerzas políticas españolas en las elecciones municipales y autonómicas, los españoles han penalizado claramente el bipartidismo tradicional y han dado entrada a dos formaciones que serán claves en el tablero político español: Podemos (izquierda radical) y Ciudadanos (centristas liberales).
 
PP y PSOE, que durante las tres últimas décadas se
han repartido el poder, salen castigados de los comicios. El PP, que gobernaba con comodidad en la mayoría de las regiones
y ayuntamientos españoles, ha sufrido un fuerte desgaste y ahora
tendrá que pactar con otras fuerzas si quiere conservar la mayor
cuota de poder.

Le resultará difícil en varias regiones, donde la unión de
formaciones de izquierda puede dejarle fuera de los gobiernos, así
como en importantes ayuntamientos. El caso más destacado es Madrid, donde el PP gobernaba desde 1991 y que previsiblemente perderá, para dar paso como alcaldesa a Manuela Carmena, una antigua jueza de 71 años que representa a un movimiento surgido de los "indignados".

En Bilbao (norte) gobernarán previsiblemente los nacionalistas
del PNV, aunque necesitarán apoyos, mientras que en Sevilla volverán
a gobernar los socialistas, en detrimento del PP, y en Valencia los
conservadores podrían mantener la alcaldía, pero a condición de
pactar con otros.

Madrid y Valencia han sido durante más de dos décadas los
principales graneros de votos del PP y el descenso es significativo,
generado por el desgaste de gobernar durante la actual crisis
económica y varios casos de corrupción que han afectado a conocidos
dirigentes.

El dominio del PP en la política española se traducía hasta ahora
también en el control de la mayoría de las comunidades autónomas
(regiones). En trece de las diecisiete comunidades se elegía hoy también a los miembros de las asambleas regionales.

Los resultados del domingo anuncian que el PP pierde la mayoría
absoluta en la mayoría de esas regiones y que deberá contar con el
respaldo de algún partido, como Ciudadanos, si quiere seguir
gobernando, aunque la unión de fuerzas como PSOE y Podemos podría
dar el poder a la izquierda en varios lugares.

La noche electoral certificó el hundimiento de Izquierda Unida,
una coalición nucleada en torno a los comunistas, así como el de los
centristas de UPyD, cuyos votos han escapado en dirección a
Ciudadanos, partido con el que rehusó coaligarse.

Las elecciones locales tienen lugar a pocos meses de los comicios
legislativos para renovar el Parlamento, gobernado por mayoría
absoluta por el PP desde 2011.