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Dos leones y siete leona fueron donados a Ruanda por reservas de la provincia sudafricana de Kwazulu-Natal. Los felinos pronto se sumergirán en la noche para camuflarse en las hierbas del parque ruandés de Akagera.

El predador regresa por fin al parque nacional de Akagera, la gran reserva animal de Ruanda, tras 15 años de ausencia cuando quedó dañado tras el genocidio de 1994.

Después de más de treinta horas de viaje en avión y en camión, los felinos pasarán dos semanas dentro del cercado de 2.500 m2 para aclimatarse a su nuevo entorno antes de ser liberados en plena naturaleza.

En la pista que conduce a la entrada norte del parque, los escolares dan la bienvenida al convoy. "¡Gracias, dirigentes, por haber traído los leones!", claman al unísono. "Estamos muy felices de acoger a estos animales en nuestro país", asegura, orgulloso, su profesor, Julius Bayime.

Los habitantes de la zona, sin embargo, se debaten entre el entusiasmo y la preocupación. Si bien los leones atraerán a los turistas, los ganaderos del lugar, muy numerosos, temen por la suerte de sus animales.

Para limitar los conflictos entre los depredadores y las poblaciones de la zona, se ha levantado una barrera electrificada de un centenar de kilómetros alrededor del parque. Los leones están equipados con un collar que permite su localización permanente por satélite.