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Rusia, que ya ha llegado bastante lejos en su Mundial, basa buena parte de sus chances de seguir avanzando en lo que haga Cheryshev. El hombre del Villarreal, es el que mejor trato de balón tiene en la escuadra rusa.

Quien estará muy motivado en el encuentro de hoy es Sergei Ignashevich. El zaguero ruso, que nació bajo la bandera de la antigua Unión Soviética, no lo dudó dos veces y aceptó el reto de defender a su país en un Mundial a punto de cumplir 39 años. “La propuesta fue una sorpresa, pero consideré que era lo correcto aceptar la invitación, ya que se trata de un Mundial y, además, se juega en nuestro país. Lo daré todo para ayudar al equipo”, dijo.
Por su parte, Croacia espera que su medular, conformado por Modric y Rakitic funcione como contra Argentina. El primero, a pesar de ser más un creador, también marca bien. El segundo, quien es más un recuperador de pelotas, también tiene criterio a la hora de desprenderse del balón.

Los croatas sueñan con la gesta lograda por sus ídolos en 1998.  Ivan Perisic, recordó en rueda de prensa que durante el Mundial de Francia, cuando su selección llegó a semifinales, la generación actual de jugadores balcánicos eran unos niños que siempre quisieron repetir esa hazaña. “Claro que recordamos aquel torneo. Esperábamos lograrlo algún día y ahora lo podemos hacer”, señaló.