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Christiam Avilés trabajó hace unos años en un proyecto literario junto con el escritor chileno Marcelo Ibarra que se desarrolló en la penitenciaría de Palmasola y en el Centro de Rehabilitación para Adolescentes Nueva Vida Santa Cruz (Cenvicruz). 

Ibarra, que fue interno en una cárcel de su país, dio unos talleres en ambos centros sobre la producción de libros de cartón, una manera que encontró para autopublicarse de manera económica.

Esa idea atrapó a Avilés, que cuando dejó de trabajar en estos recintos cruceños se dedicó durante el 2015 a viajar de mochilero por países de Sudamérica, donde fue conociendo el trabajo de las editoriales cartoneras de la región.

Ese mismo año decide iniciar su propia editorial, bajo el nombre de 4Nombres Cartonera (por los cuatro nombres que ha tenido Chuquisaca, donde Avilés nació).

Hasta ahora, lleva publicados tres libros, el primero de ellos Una pausa en las letras (2015) contiene textos del concurso con ese título, que fueron recopilados de centros de rehabilitación de jóvenes de todo el país; el segundo es una antología de poemas del taller Poetangas, de Santa Cruz; y el tercero, un libro de narrativa del escritor chileno Ricardo Ruiz, titulado Avenica La Paz.

Avilés actualmente trabaja junto a Rocío Felipez en la elaboración de los libros, que los han llegado a presentar a Chile. Para cada edición sacan 10 libros, una vez se acaba ese tiraje, vuelven a publicar 10 más.

Labor social
Christiam Avilés estuvo la anterior semana en Cenvicruz, donde durante dos días dio un taller a los internos sobre su trabajo y sobre cómo ellos pueden hacer sus propios libros.

Avilés habló del entusiasmo que tuvieron los más de 20 chicos que participaron de este taller, en los que presentaron sus textos y hablaron de lo que les interesa leer, escribir, escuchar. Si bien fueron dos días, Avilés espera repetir la experiencia durante más tiempo, y también realizarla en centros de otros departamentos y publicar esos textos.