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El Gobierno del presidente Daniel Ortega tomó ayer el control de la ciudad nicaragüense de Masaya tras un intenso bombardero, de más de siete horas sobre la comunidad indígena de Monimbó, y que causó al menos 3 muertos.

Monimbó, cuya población únicamente se defendió con morteros caseros, era una de las comunidades que mayor resistencia había opuesto a Ortega desde el estallido social de abril, que se ha cobrado más de 351 vidas.

“Cayó Masaya, todo está en silencio, los chavalos debieron abandonar las trincheras y huir, sus armas eran demasiado pesadas”, dijo una integrante del Movimiento 19 de Abril Masaya.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) confirmó la muerte de al menos 3 personas durante el ataque: un policía, un menor de 15 años, y una mujer que estaba en la acera de su casa.

La Anpdh cree que el número de víctimas podría ser mayor, pero todavía no es posible ingresar a la ciudad porque permanece cercada por las “fuerzas combinadas” del Gobierno, integrada por policías, antimotines, parapolicías, paramilitares y grupos afines al presidente Daniel Ortega fuertemente armados.

Repudio mundial
La acción represiva del Gobierno de Ortega enfrenta un fuerte repudio y presión internacional. Ayer, los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea exigieron la suspensión inmediata de los ataques armados contra los opositores.

El Departamento de Estado de EEUU pidió “enérgicamente” al presidente Ortega que frene los ataques contra la ciudad de Masaya. A su vez, la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea y Vicepresidenta de la Comisión Europea, Federica Mogherini, llamó  al Gobierno de Nicaragua a poner “fin inmediato a la violencia”.

Operación limpieza
El ataque de ayer ocurrió un día después de que el jefe de la “Operación Limpieza” en Masaya, Ramón Avellán, afirmó que cumplirían las órdenes de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, “al costo que sea”.

“La voz de nuestro presidente y la vicepresidenta, de ir limpiando estos tranques (bloqueos) a nivel nacional, y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, que sigue siendo nuestro, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla al costo que sea”, afirmó Avellán, a través de medios del Gobierno.
 

Avellán cumplió su palabra a pesar de los llamados de las organizaciones humanitarias locales, de la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, del cardenal Leopoldo Brenes, entre otros, para que detuviera el ataque.

“El pueblo de Monimbó y Masaya han sido masacrados”, dijo un miembro del Movimiento 19 de Abril Masaya.

 Masaya, y en especial Monimbó, fue clave en derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle el 19 de julio de 1979, y Ortega atacó a este pueblo indígena “por temor a que le ocurriera lo mismo en la misma fecha”, afirmó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.