Escucha esta nota aquí

Los ciudadanos y gobiernos de los países árabes mostraron ayer su rabia e indignación por la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar su embajada.

Miles de palestinos salieron a las calles en Gaza, Cisjordania y la zona oriental de Jerusalén en las primeras protestas contra la decisión anunciada el miércoles.

 En Gaza, palestinos acudieron a las zonas fronterizas, donde se enfrentaron con las tropas israelíes, que respondieron con disparos hiriendo a seis personas.

El Ejército israelí envió refuerzos a Cisjordania y el movimiento islamista palestino Hamás llamó a iniciar una tercera Intifada.
En la capital de Jordania, decenas de personas se concentraron en frente de la embajada de EEUU en Amán para protestar contra este paso, a pesar de las fuertes medidas de seguridad en la zona y después de que la legación diplomática anunciase ayer que suspendía sus servicios rutinarios por las concentraciones.

Los participantes corearon consignas y levantaron pancartas en las que denunciaban esta medida y afirmaban que la Ciudad Santa era la "capital eterna de Palestina". Una de esas pancartas decía: "Estados Unidos está apoyando el terrorismo".

 Por otro lado, la Coalición Nacional Siria, la principal alianza política opositora, alertó en un comunicado de que el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén puede desestabilizar Oriente Medio y hundir a la región "en el caos y la violencia".

En Egipto, que junto con Jordania son los dos países árabes que han firmado tratados de paz con Israel, varios cientos de personas se concentraron en el Colegio de Periodistas, en El Cairo, ante grandes medidas de seguridad.