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La lista de consejos de los supercentenarios -así se les dice a los que superan los 100 años- es demasiado variada como para seguirla.
Además, los supercentenarios tienen una carga genética diferente a la de los longevos. “Son una excepción”, explica la geriatra Tesoro Chávez.
Dentro de los secretos para una vida larga hay factores que no son modificables. “Son los factores genéticos”, explica.

A los factores modificables se llega, por lo general, alrededor de los 40 años, o cuando el cuerpo empieza a dar señales de decadencia. Se modifica la dieta, el régimen de sueño y la rutina de ejercicios por necesidad o por alguna enfermedad como la diabetes, que suele quitar algunos años a nuestra existencia.

El factor genético es clave. “La longevidad se hereda. Si una persona tuvo abuelos o padres que vivieron más de 90 años, puede esperar vivir ese tiempo”, afirma la geriatra.

¿Qué se puede hacer?
Se considera a una persona longeva cuando supera los 90 años.

Es la llamada cuarta edad. Hay consenso entre los investigadores de varios centros en que el ser humano puede alcanzar los 120 años de existencia.

Aunque no tengamos los genes excepcionales de los supercentenarios, hay mucho que se puede hacer para vivir más tiempo. Una investigación realizada en la Universidad Loma Linda (EEUU), que involucró a 73.000 personas, demostró que una dieta vegetariana parece ser superior a una no vegetariana (se puede buscar la investigación en el Diario de la Asociación Médica Americana, JAMA en inglés).

El estudio, el más grande de su tipo, comparó la longevidad de los consumidores de carne con el tiempo de vida de cuatro tipos de vegetarianos: veganos, que no comen productos de origen animal; ovo-lacto-vegetarianos, que consumen productos lácteos y huevos; pesco-vegetarianos que comen pescado, pero rara vez la carne; y semivegetarianos, que comen carne no más de una vez por semana.
Los ganadores fueron los pescovegetarianos, seguidos por los veganos, y luego los ovo-lacto-vegetarianos. Los grupos vegetarianos, en promedio, tuvieron un 12% menos de riesgo de morir durante el período de estudio en comparación con los consumidores de carne.

Pocos misterios

Varios estudios anteriores demostraron que las dietas vegetarianas se asocian con un menor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, obesidad, síndrome metabólico, hipertensión y enfermedades circulatorias.

Este estudio es único, ya que se limitó a Adventistas del Séptimo Día, un grupo relativamente similar en su estilo de vida.

La Iglesia Adventista recomienda, pero no obliga, una dieta basada en vegetales. Y se ha sabido desde hace tiempo que Adventistas del Séptimo Día -con su estilo de vida saludable que huye de tabaco y defiende el ejercicio y una dieta basada en vegetales- viven hasta siete años más que la población general de California.

Entre los participantes, 2.570 murieron a los seis años de empezado el
estudio. Los más propensos a morir eran los consumidores de carne.
Los pescovegetarianos tenían 19% menos probabilidades de morir que los consumidores de carne. Los veganos tenían 15% menos probabilidades de morir.

Los hombres se beneficiaron más que las mujeres de la dieta vegetariana.

El teórico de la comunicación Ezequiel Ander-Egg contó a EL DEBER que está realizando un experimento para vivir hasta los 120 años. Así lo resume: “Pedaleo cinco kilómetros diarios y no como carne de ningún tipo. Se puede llegar a los 130 años”