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¿Quién no ha hecho más de una dieta para bajar de peso? Mientras más sobrepeso hay, más dietas existen, pero si realmente funcionaran, no habría tantas, ¿no les parece? Esa es la diferencia entre una dieta y una alimentación consciente, afirma la sicóloga Mariana Sánchez, una de las disertantes de la segunda charla del club de sobrepeso de la revista Para Ellas. 

En ese sentido, Sánchez indica que el primer paso es asumir un  cambio, tomar conciencia y hacerse y responderse algunas interrogantes.
¿Dónde estoy ahora? ¿Cuántos kilos tengo de más? ¿Estoy con obesidad grado uno, dos o tres? ¿Cómo estoy en mi estado de salud? ¿Cómo está el colesterol, nivel de azúcar y triglicéridos? Asimismo, ¿cómo afecta mi obesidad a mi vida, a mi estado mental, a mi relación con la familia y con mi entorno laboral?

Pero asumir un cambio requiere también una aceptación de la situación en la que uno se encuentra y analizar qué rol juega en su vida el sobrepeso, y tener claro a dónde se quiere llegar.

Descubrir su motivación
Saber el porqué quieren bajar de peso o qué es lo que los mueve, es importante a la hora de plantearse metas para perder los kilos de más, es porque quiere conseguir un trabajo, una pareja, etc. La motivación debe ser sostenible a largo plazo, ya que  eso es lo que va a impulsar o motivar y va a ayudar en los momentos difíciles. “Es simple bajar de peso, pero no es fácil. Sabemos lo que tenemos que hacer, pero no sabemos cómo hacerlo”, sostiene la sicóloga.

También se requiere actitud y compromiso con uno mismo y tiempo; como cualquier cosa que enfrentamos o hacemos en nuestra vida, las cosas no llegan de manera mágica. Tiene que ser la salud nuestra prioridad, asumiendo un rol de prevención y no acudiendo al médico cuando hay un diagnóstico. “Tenemos que invertir tiempo y no poner excusas si yo me amo y amo mi vida, tengo que dedicarme de las 24 horas que tiene el día un momento para mí”, reflexiona Sánchez. 

Planificación. Este es otro punto importante, tiene que haber un tiempo para organizarme y hacer una actividad física; por ejemplo, si todo el día estaré fuera de casa, me preparo y me llevo la comida, porque se trata de ver cómo nos adaptamos a las situaciones, ya que no todos los entornos en que desarrollamos nuestras actividades son saludables. 

Disciplina y constancia. También cuentan para tener éxito en la pérdida de peso. Se trata de hacer las cosas incluso hasta cuando no tengamos ganas de hacerla, porque muchas veces no tenemos ánimo de hacer ejercicios.

Paciencia. No hay resultados sin esta virtud, tampoco existen resultados mágicos ni rápidos, toma su tiempo, por lo que es importante disfrutar del proceso, no verlo como un castigo, sino como un regalo, como una inversión en su salud. Así también el objetivo no es tanto el peso, sino los cambios que se realizan cada día.  

A esto se suma la gratitud, es importante estar agradecido del cuerpo que tenemos, de los logros que enfrentemos y  poner la mirada en las acciones que vamos a encarar  hacia adelante y no en lo que dejamos de hacer. Por ejemplo, “cuando estén frente a un churrasco y tenemos una lucha interna entre comer o no, por ejemplo, es recomendable preguntarnos si eso me aleja de mi meta”.

Salir de la zona de confort
Muchas veces por miedo a equivocarnos, fracasar o a volver a intentarlo no nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort y nos vamos acostumbrando al sobrepeso, a los dolores, pero estar en el confort no significa que estamos felices. “La vida comienza cuando salimos de esa zona de confort, porque no venimos a la vida para estar cómodos, venimos a vivirla con su máximo potencial”, puntualiza Sánchez.
Por último, remarcó que no hay  una receta mágica para bajar de peso, porque todas las personas tenemos cuerpo, experiencias, vida y mentalidades distintas.

Tomar en cuenta

Papel de víctima
Muchos tienden a quejarse, estancarse y poner excusas. Una persona responsable se pone metas y asume acciones.

La salud  es integral
Es la salud física, mental y emocional. No sirve de nada una persona que ha perdido peso si vive amargada y deprimida.

Dietas no funcionan
Las dietas enfocadas en el peso generan ansiedad y estrés, y si no se logra bajar, la persona se frustra; sin embargo, una alimentación consciente se enfoca en los cambios y en decidir qué comer.