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Con el título Santa Cruz, el nacimiento de Bolivia y la tesis de Vázquez Machicado, Carlos Mesa realizó un análisis uniendo esas categorías históricas. En la investigación que he desarrollado sobre la construcción del imaginario de la nación chiquitana, cuando ligamos otros eventos históricos relacionados, se refuerza la tesis y se le da una proyección mayor. Al incorporarse la provincia de Santa Cruz el 6 de agosto de 1825 a Bolivia, se aporta extensión territorial y estructura política, personalidad y trascendencia, cultura y capacidad comprobada de desarrollo.

“El nacimiento de Bolivia tiene una fecha: el 15 de febrero de 1560. Tan desafiante afirmación la hizo en 1955 el historiador Humberto Vázquez Machicado: ‘El 15 de febrero de 1560, fecha del nombramiento de Ñuflo de Chaves como lugarteniente de gobernador de la provincia de los Moxos, que tal era el nombre que se dio al actual oriente boliviano, señala, pues, la data precisa de la incorporación de esos territorios tropicales a la nacionalidad boliviana” (ensayo Orígenes históricos de la nacionalidad boliviana, publicado en 1955).

“(…) El momento estelar de esa fusión se produjo cuando Chaves partió de Asunción en 1558 y fundó en 1559 Nueva Asunción a orillas del río Guapay. Poco después se enfrentó con otro conquistador, Andrés Manso, que llegó al mismo lugar proveniente de Perú, planteándose un conflicto de jurisdicciones entre ambos. Chaves decidió entonces –y esto es definitivo para nuestra historia, según Vázquez– someterse a la decisión de Lima y no a la Gobernación del Paraguay, que, dicho sea de paso, dependía del virreinato peruano. El virrey Hurtado de Mendoza falló a favor de Chaves y designó a su hijo García Hurtado de Mendoza gobernador de las tierras reivindicadas. Manso mantuvo el pleito, lo que obligó a una intervención de las autoridades de la corona. Pedro Ramírez de Quiñones, presidente de la Audiencia de Charcas y el tribunal de La Plata, su capital, fallaron decidiendo las jurisdicciones de Chaves y Manso. La posición del capitán extremeño de someterse a Lima y la intervención de la Audiencia prueban, de acuerdo a Vázquez, que “con ello se independiza para siempre del Río de la Plata todo el territorio oriental de la actual Bolivia y con personería propia se incorporaba a lo que entonces se llamaba el Perú”.

Las otras situaciones que complementan el acontecimiento son los referidos precisamente a la creación de la Audiencia de Charcas (1559), la fundación de Santa Cruz de la Sierra (1561) y la creación de las provincias de Moxos y Chiquitos. Este conjunto de acciones van fortaleciendo el carácter autónomo de los territorios ubicados en el centro del continente, que al romper primero con Asunción, luego otra parte del territorio con Lima por la creación del Virreinato de Buenos Aires, y después quedar como un espacio entre ambos virreinatos, le confieren al espacio que administraba la Audiencia de Charcas una calidad de autonomía administrativa y de gestión, como sostiene José Luis Roca García en Ni con Lima ni con Buenos Aires.

“Santa Cruz le dio a Bolivia no solo la incorporación de un espacio geográfico extenso y rico, sino un nuevo sentido de destino, además de una evidencia crucial, la vocación atlántica del país a despecho de la errada visión que vio durante siglos exclusivamente al Pacífico”, concluye Mesa.

La dimensión del aporte que teniendo a Santa Cruz de la Sierra como centro y que llegaba hasta Moxos, al norte, y Tarija, al sur, en un solo camino chiquitano, es el aporte de nuestro próximo 26 de febrero.