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¿Qué nos dejaron las precas? Los grupos folclóricos siguen siendo la gran atracción y es destacable que los jóvenes se dediquen a la danza con sus propios recursos. Pero, algunos coreógrafos vieron mucho El rey león o quizás África mía, porque los bailes hacen alusión al continente negro y no al oriente boliviano.

Está bien que se estilicen los trajes de los danzarines para darle un toque de espectacularidad, pero algunos atuendos y bailes son exagerados. ¿Dónde se ha visto que los vallegrandinos usen capas, que los hombres lleven alas de mariposa o que Rosita Pochi haga otro tipo de paso?

Los grupos femeninos merecen los aplausos. Gracias a que compiten entre ellas, todas optan por que sus trajes sean vistosos y ahí el maestro es Rodolfo Pinto.

La puntualidad. Era un cordón difícil de atar, pero al final la ACCC lo logró. Las cuatro pre - cas comenzaron a las 19:30 y la tercera fue la mejor en todos los sentidos, porque había menos comparsas y grupos, pero no se perdió la atracción visual.

La reina. Fátima I tiene el combo perfecto: bella y carismática. Ella dijo que no se debe mezclar política con Carnaval y, si bien se mostró a favor del 21-F, no lo hizo ni dentro del desfile ni con el vestido ni con el carro. Eso es ser inteligente.

Los Flojonazos han hecho un buen rol, pero les falta la última prueba: el corso. Ahora habrá que ver quiénes serán los coronadores en 2020: Socios o Chirapas. Parece que uno lleva la delantera (¡ups!).