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La situación de Carlos Chávez Landívar, expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) aquejado de un cáncer en la ingle, se complicada cada vez más. Desde el sábado sus defensas han bajado de 8.000 a 500 y se encuentra en estos momentos aislado y en terapia intensiva. Mientras tanto, su familia sigue gestionando ante las autoridades para sacarlo fuera del país.

Luego de que se sometiera a una quimioterapia hace unos días, las defensas se le vinieron abajo. El sábado tuvo que ser aislado, justo en la previa de la audiencia que se llevó a cabo este lunes en Trinidad donde al igual que en Sucre, se le da luz verde para ser tratado fuera del país, pero previa presentación de documentación de dónde será atendido.

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La familia tiene prácticamente definido que Chávez será internado en la clínica Sirio Libanés de Sao Paulo y ya tienen lista la reserva, el médico y los garantes que se les exige. Esperan que el Tribunal Tercero de Sucre evite la dilatación de la orden (el caso lo atenderá el juez de turno ya que están de vacaciones) porque cada día cuenta. Hay desesperación entre sus cercanos.

Se prevé que hasta el 28 esté viajando en un avión ambulancia. La situación de Chávez se complica porque él guarda detención en el penal de Palmasola acusado de corrupción y por esta situación se le lleva un proceso en Sucre, aunque hasta ahora no se le ha comprobado nada. En Trinidad es acusado de falsificación de firmas y tampoco se lo demuestran.

"Cuando se escucha la palabra cáncer piensan en muerte; yo estoy dispuesto a lucharla y voy a salir de esto. Creo que en Jesús, no hay que ser tibios", dijo hace poco en una entrevista con DIEZ de EL DEBER. Una vez se consiga la autorización, Chávez viajará de inmediato a Brasil. "La preocupación es doble, por su salud y por todos estos trámites", dijo su hermano Édgar.