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“Lo que a mí me gustaría, si tuviese que poner un objetivo de todo esto, es que termine por cambiar de una vez por todas la relación que tiene el Estado (nacional, municipal y provincial) con sus proveedores”, expresó Diego Cabot, el periodista argentino que investigó los cuadernos de las coimas K en el vecino país, durante un contacto telefónico con el programa Asuntos pendientes de EL DEBER Radio.

Cabe recordar, que los cuadernos de las coimas K son una compleja trama de supuestos pagos de coimas durante el gobierno de los Kirchner que quedaron registrados en anotaciones que realizó Óscar Centeno, un chofer del Ministerio de Planificación de Argentina. Centeno, actualmente detenido, conducía uno de los autos en que se trasladaban los bolsos con dinero.

Cabot dijo que el Estado (argentino) siempre generó enormes cajas negras con sus proveedores que sirvieron para sostener una política que no se puede explicar, ya que los políticos no pueden demostrar cómo se compraron un traje que vale más que su sueldo en blanco. “Me gustaría que esto genere una suerte de depuración, al menos en el esquema de la política con el mundo empresario y sus proveedores”, sostuvo.

El objetivo del periodista no es que alguien pague con su libertad por el caso (incluida la expresidenta Cristina Fernández), sino que las personas se hagan responsables de sus actos y de sus omisiones durante el periodo que ocupen un cargo público, así como los empresarios que manejan fondos públicos.

Incluso él está dispuesto a asumir las consecuencias por su investigación. “Yo asumiré las mías también, de tener un poco más de riesgo y cambiar algunas cosas de mi vida”, señaló.

Un trabajo minucioso

Cabot comenzó con su labor de investigación en enero de este año. Solo un puñado de personas en el Diario La Nación (donde trabaja) conocían el caso.

Candela Ini y Santiago Nasra, sus estudiantes de la maestría en Periodismo de la Universidad Di Tella, lo ayudaron en la titánica labor, que demandó cientos de horas de trabajo y la creación de una base de datos para corroborar que la información de los cuadernos fuera cierta.

Luego de atar todos los cabos, Cabot decidió acudir a la justicia y recién publicar la investigación cuando esta actúe: 1 de agosto.