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Miles de personas disfrazadas de Santa Claus inundaron este sábado las calles de Nueva York para celebrar un año más con el conocido "SantaCon", un encuentro regado en alcohol que en los últimos años no ha dejado de acumular críticas.

Desde primeras horas de la mañana, hombres y mujeres ataviados con el clásico traje rojo y barbas blancas se dieron cita en Times Square y comenzaron a visitar bares del Midtown de Manhattan para arrancar las celebraciones.

Varias decenas de establecimientos participan en la iniciativa, que pretende recaudar fondos para organizaciones benéficas, pero que en años anteriores se ha distinguido más por las peleas y destrozos provocados por ciudadanos ebrios.

Este año, los organizadores han pedido a los participantes que traten de comportarse y que sólo visiten los bares que han pedido ser parte del recorrido, con el objetivo de evitar incidentes y rebajar las críticas por el estado en el que habitualmente queda la ciudad tras el paso de los Santa Claus.

Además, se ha tratado de que la celebración no interfiera con la marcha prevista para hoy en Nueva York, convocada para protestar contra la violencia policial y pedir medidas contra los agentes involucrados en las muertes de varios ciudadanos afroamericanos.