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Lo que era la pelea de un pueblo de la frontera puede convertirse en un lío con Brasil. Eso advirtió ayer la población de San Matías, a 820 km de Santa Cruz, que en su segundo día de protesta por el cobro de Bs 1,22 por kilovatio (el doble de lo que se cobra en la capital), ha radicalizado sus reclamos. “Le estamos dando un plazo al Gobierno, a la AE (Autoridad de Electricidad) y a Guaracachi. Caso contrario, la próxima medida: entramos y cerramos las válvulas”, anunció el líder cívico matieño, Wálter Núñez, por la tarde, durante la toma simbólica de la estación de San José de la Frontera, control del transporte del gas boliviano a Cuiabá.

A las medidas, que incluyen el paro cívico, el bloqueo de rutas y la toma de la planta de Guaracachi-San Matías, se sumó la toma por media hora de la válvula del gasoducto que lleva gas a Brasil, con la advertencia de que si hasta hoy, a las 8:00, la AE y Guaracachi no acceden a viajar a San Matías para resolver el alza de tarifas eléctricas, la población cortará el suministro. La amenaza sube la tensión. El riesgo es complejo. Según reporte de YPFB Transportes de mayo, dos millones de metros cúbicos de gas eran transportados a diario hacia Cuiabá, en uno de los negocios más rentables del país.

Alerta
La movilización y la advertencia han provocado la alerta de Gas del Oriente Boliviano que se puso en contacto con autoridades municipales para advertir de los riesgos de un eventual cierre. “Llamamos a la cordura. Apoyamos el clamor popular, es justo, no es correcto el cobro de una tarifa tan elevada cuando en el resto de la región cobran Bs 0,65 por kilovatio. Pero, repito, instamos a nuestros hermanos a mantener la protesta dentro del orden legal”, ha dicho el alcalde Fabio López Olivares, mediador en el conflicto.

Negativa
López y el asambleísta departamental Alcides Villagómez viajaron a Santa Cruz para reunirse con representantes de la AE y de Guaracachi. Ambos invitaron a las autoridades a viajar a San Matías para resolver el conflicto, a fin de evitar su escalada. “La respuesta fue negativa. AE y Guaracachi dijeron que no, que debían consultar en La Paz y que tenían plazo de 40 días para hacer un estudio de la tarifa”, relató el alcalde matieño. López viajó de regreso a San Matías para informar el resultado y esto enardeció a los movilizados, quienes a través de sus dirigentes cívicos decidieron anunciar medidas de presión más radicales.

“Vino el vicepresidente (García Linera) en la campaña y nos prometió el precio a 75 centavos por kilovatio. Reclamamos un derecho, el precio justo. El alumbrado público llega hasta con Bs 80 de sobreprecio. De Bs 400 la boleta nos llega la tarifa de luz y luego hasta Bs 1.333. ¡Exijo una explicación!”, dijo Sissy Carreño, una ama de casa que encabeza la toma de la planta Guaracachi que genera, transporta y distribuye electricidad en la capital matieña