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El sacerdote español Ángel Vallejo Balda, detenido este lunes por el Vaticano por filtración de documentos reservados, fue uno de los organizadores del lujoso banquete en honor de Juan Pablo II y Juan XXIII, un evento que irritó al papa Francisco.

Según la revista italiana L"Espresso, Vallejo Balda, quien se encuentra en una cárcel dentro de las murallas del Vaticano, había traicionado ya los principios del papa Francisco de austeridad y simplicidad al organizar el año pasado una elegante fiesta en una de las terrazas con vista a la plaza de San Pedro.

Se trataba del banquete en honor de la canonización de los dos papas, celebrada en mayo del 2014 y a la que asistieron importantes personalidades de la vida política y mundana de Italia.

El evento, con más de 150 invitados, que costó según la publicación 18.000 euros, fue coordinado por Francesca Chaouqui, experta en comunicación social, y miembro como Vallejo de la Comisión de Estudio sobre la Organización de las Estructuras Económicas - Administrativas de la Santa Sede (COSEA), que acaba de concluir su labor.

Chaouqui, de 33 años, italiana de origen marroquí, también fue detenida y liberada por "su colaboración" con la justicia vaticana tras prestar declaración el fin de semana, según explicó el Vaticano.

Según L"Espresso, cuando el papa argentino supo sobre el lujoso banquete, muchos pensaron que iban a rodar cabezas.

Nadie se imaginaba que el funcionario, del movimiento conservador Opus Dei, iba a terminar encarcelado por un delito introducido por el mismo papa Francisco en julio del 2013.