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La protección de los edificios municipales ha funcionado. El cierre de la plaza 24 de septiembre ha sido efectivo y la pintura y la mojazón no han dañado los principales edificios históricos y públicos de Santa Cruz.

Este año muchos edificios públicos fueron cercados para ser protegidos de los carnavaleros, quienes generalmente aprovechaban la confusión que reina en el centro cruceño y destruían el ornato público con pinturas, cerveza y desechos humanos naturales.

EL DEBER corroboró que los edificios del centro histórico fueron bien resguardados de actos vandálicos durante el Carnaval, lo cual permitirá celebrar un miércoles de ceniza limpio y evitará gastar dinero de los contribuyentes en personal de limpieza, productos químicos y miles de litros de agua como habitualmente se hacía en anteriores carnavales.