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El ministro de Gobierno, Carlos Romero, ratificó la sospecha de que las dos explosiones registradas en Oruro están relacionadas e incluso consideró que la segunda detonación se produjo para amedrentar las investigaciones del primer caso.

"Obviamente presumimos que hay una vinculación" entre las explosiones del sábado y martes de Carnaval en la ciudad de Oruro, confirmó Romero, a tiempo de explicar que el segundo estallido habría obedecido a la decisión que tomaron los investigadores del primer hecho de ampliar el radio de recolección de evidencias de 10 metros a 50 metros a la redonda.

"Entonces en esas circunstancias, los laboratoristas y detectives se trasladaron (el martes) al lugar (de la explosión del sábado), estaban haciendo una nueva colecta de evidencias y se produjo la segunda explosión, como para amedrentar la investigación", remarcó Romero en el programa "Hablemos Claro".

Además, dijo que llama la atención la comunicación telefónica que tuvo una persona, que salió corriendo del lugar de la segunda explosión, con el ahora encarcelado por la primera detonación, es decir, con Juan Carlos H. B.

Según imágenes de filmaciones, se trata de una "persona que salió corriendo a gran velocidad de una calle del lugar de la (segunda) explosión, luego tomó otra calle hacia el norte y se movió nerviosamente, (incluso) intentó cruzar a dos mujeres, pero como se sintió acosado, se dirigió bruscamente hacia ellas, luego nuevamente corrió y se encontró con dos médicos que estaban trasladándose al lugar de la explosión, después frenó de golpe e hizo unas llamadas, una de ellas es precisamente a este señor Juan Carlos", detalló.

Sobre el caso específico de Juan Carlos, señaló que hay muchos elementos que lo sindican como el posible responsable directo de la primera explosión por "intereses económicos y por un tema pasional".

 "Ahora estamos esperando, ojalá en los siguientes dos días, cerrar (las indagaciones) con un par de declaraciones que podrían ser claves, pero evidentemente (la primera) fue una explosión terrorífica, horrenda, provocada por un explosivo combinado con un químico de gran poder expansivo", indicó.

Los sucesos del 10 y 13 de febrero en Oruro dejaron 12 muertos y más de 50 heridos. El proceso investigativo, según la autoridad gubernamental, fue muy complejo y contó con la participación de 70 investigadores, entre detectives, laboratoristas, forenses, psicólogos, ingenieros, expertos en inteligencia y otros.

Pero pese a su complejidad, se logró determinar que "la familia (que falleció en la primera explosión) se reunió en torno a un toldo para comer un chicharrón, fue una invitación familiar que el propio (Juan Carlos) generó, luego él dijo voy a comprar una chamarra porque me hace frío pese a que tenía una campera con frisa, se alejó del lugar y después se produjo la explosión" del sábado, explicó.

Cuando al detenido se preguntó por qué no volvió inmediatamente a auxiliar a sus seres queridos (como su esposa e hija), él aseguró que la Policía acordonó el lugar y no podía retornar.

 "Pero de la revisión de las imágenes que se hizo -imágenes caseras, de televisión, de las cámaras públicas, de las cámaras privadas, porque se han revisado más de mil horas de imágenes- resulta que se encontró una imagen en la que él aparece, se acercó a un metro de distancia de su esposa, que estaba aún pidiendo auxilio y tratando de mover sus miembros superiores, y él  (sólo) la miró de manera indiferente con las manos en los bolsillos,  caminó, levantó algo entre los escombros y se retiró", afirmó.

Además, esta persona no se había comprado ninguna chamarra, seguía con el mismo atuendo que llegó a comer el chicharrón junto a su familia.

Tras la explosión -de acuerdo a Romero- Juan Carlos también se comunicó de inmediato con su cuñada, con la que se sospecha mantenía una relación sentimental y contra la que se amplió la investigación. 

 "Entonces parece que el caso apunta a esclarecerse, ojalá que sea así", apuntó el Ministro de Gobierno.