Escucha esta nota aquí

"Sobre mojado, llovido". Este refrán parece ajustarse al cuadro trágico que está viviendo una niña de ocho años que luego de haber sido violada por su padre, hace un mes, se encuentra entre la vida y la muerte luego de que los médicos, sin previo examen (prueba anafilaxia cutánea pasiva), le suministrarán una inyección antirretroviral que le provocó alergia en todo el cuerpo.

La menor, proveniente de una familia de escasos recursos, está internada en el Hospital de Niños y el abusador encerrado en la cárcel de Palmasola, indicó Evelín Domínguez, fiscal que investiga el caso.

Óscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz, en contacto con Unitel, afirmó que el estado de la niña es grave. A su vez, explicó que "fue sometida a una reconstrucción perineal, porque la parte baja estaba destruida por la vejación" y posteriormente, los galenos le inyectaron medicamentos antiretrovirales que le causaron alergia generalizada.

El secretario de Salud también señaló que este es un tratamiento de rutina que es aplicado para evitar que virus de enfermedades de transmisión sexual se desarrollen. 

Allegados a la víctima, citados por la agencia estatal de noticias ABI, señalaron que no descartan procesar a los médicos tratantes con el respaldo de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia que sigue el caso de oficio.