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Aunque nos llenemos la boca de que “planificamos” todo, la verdad es que la planificación como modo de actuar, como cultura, como filosofía y como herramienta técnica nos es aún muy extraña. Les doy tres ejemplos sacados del accionar de nuestras autoridades.

La región metropolitana fue detectada y estudiada en 1987. Comprendía 6 municipios y el estudio recomendaba ya acciones concretas para contar con un Plan Metropolitano, bajo el manto de una mancomunidad. Nuestras escasas capacidades de planificar determinaron que a más de 20 años de ese inicio no hayamos avanzado nada, cuando la elaboración de ese Plan Metropolitano figura ya desde hace 10 años como competencia específica nuestra en la Constitución Política.

Los resultados del descuido de la planificación metropolitana hoy son evidentes en la total apropiación del territorio metropolitano por parte de un capital inmobiliario oligopólico que ha definido por su cuenta el destino y el futuro de nuestra región metropolitana, sin preguntarle nada a nadie, ni siquiera a las autoridades que por ley eran quienes debían haber definido por lo menos las líneas maestras para el futuro de nuestro territorio. Hoy asistimos al festín de decenas de miles de hectáreas de valioso territorio entregado “gratis” y sin compartir esa plusvalía, mientras se agigantan problemas de conexión vial, de transporte público, ambientales y de gestión, todos ellos de escala metropolitana. No se vislumbró que el cambio de escala era la escala metropolitana.

El tráfico y el transporte es otro de los temas que requiere planificación seria y permanente. Lamentablemente la gestión municipal “archivó” el plan de tráfico y transporte de la consultora francesa Bceom, elaborado hace 20 años, así como el SIT, plan integral de transporte público, elaborado hace 10 años.

Hoy bajo el nuevo nombre de “movilidad urbana” persiste el retraso, pues los trabajos desarrollados por la actual secretaría todavía no se han podido concretar en una versión completa y definitiva del Plan de Movilidad Urbana.

El tema más desarrollado sobre transporte público, a pesar del diagnóstico que detalla muchos problemas, se apoya casi exclusivamente en la adopción del sistema BRT, es decir carriles exclusivos para pocos ejes troncales. Lamentablemente la estructura radioconcéntrica y no lineal de la ciudad nos indica con fuerza que junto a ese sistema de pocas vías troncales de primer orden, en nuestro caso eje norte sur y primer anillo en una primera etapa, debe absolutamente considerarse la existencia de un sistema de apoyo o secundario, que discurre a lo largo del resto de anillos y radiales que no sean troncales, para las cuales, sin embargo, no se ha planificado nada que permita superar sus múltiples falencias. Hasta ahora, es un plan concentrado casi únicamente en los impactantes vehículos y carriles del BRT, que cubrirán una ínfima parte de la mancha urbana, quedando el resto de la ciudad…como antes.

El traslado de vendedores ambulantes a nuevos mercados es sin duda la actividad en la que más se han detectado graves fallas de planificación. La enorme inversión de 30 millones de dólares y los esfuerzos “militares” para que el plan funcione no pueden cubrir la evidencia de una acción que no ha tenido los necesarios estudios socioeconómicos y urbanísticos previos. No se conocen los estudios que hayan justificado la forma como se ha implementado esa actividad. El tema es bien conocido y sus resultados, muy inciertos y poco sostenibles.

Toda esta perorata era en realidad para instar a nuestras autoridades a asumir de una vez la planificación como herramienta esencial para cumplir con sus responsabilidades.