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El humanoide de 15 centímetros de alto y cabeza alargada encontrado en el desierto de Atacama a comienzos de siglo ha dejado de ser un misterio de forma definitiva.

La secuenciación de su genoma desvela que fue una niña mestiza, afirma una publicación del diario El País (España).

La genética también explica su extraordinaria forma. El ADN de la pequeña contenía diversas mutaciones, algunas desconocidas hasta ahora, en genes relacionados con el desarrollo de huesos y cartílagos.

La criatura, con un desarrollo óseo equivalente al de un niño de seis a ocho años, pero con longitud muy inferior a la normal, probablemente no nació viva y fue abandonada tras una iglesia.

Esta edad ósea anormal, determinada por las características del esqueleto y no por su tamaño, la produjeron las mutaciones.

"El espécimen es 100% humano", zanja el investigador en genética de poblaciones y médica de la Universidad de Stanford (EE UU), Carlos Bustamante, que participó en la secuenciación y análisis de Ata. "Era una bebita y lo más probable es que muriera al nacer", añade. 

En cuanto al destino de la pequeña criatura, los investigadores creen que, tras servir de esta manera a la ciencia, debería regresar a Atacama y "ser enterrada según las costumbres de su pueblo".