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Expertos Departamento de Economía Agrícola de la Universidad de Gante, en Bélgica realizaron un estudio que concluye que los alimentos elaborados en base a proteínas obtenidas de los insectos pueden ser aceptados por los consumidores. Para ello hicieron una cata a ciegas de hamburguesas elaborada con proteínas de insectos, proteínas vegetales y carne, en la que participaron 97 personas.

A las 97 personas participantes en esta cata, con una edad media de 27 años, se les proporcionó una hamburguesa elaborada con un 19% de proteínas de soja y trigo, otra que contenía un 71% de carne de pollo y carne de cerdo, y una proporcionada por la empresa Bens Bug, elaborada con un 31% de proteína obtenida a partir de gusanos comestibles.

Los catadores debían calificar gusto, calidad percibida, describir su perfil sensorial y la reacción emocional que tuvieron. Las hamburguesas elaboradas con carne le ganaron la partida a las hechas con proteínas de insectos en la cata a ciegas, quizá por el recuerdo del sabor de la carne, pero no porque las hamburguesas con proteína de insectos no hubieran gustado.

A pesar de todos los beneficios que se pueden mostrar a los consumidores sobre los los insectos, éstos no terminan de lograr batir al “factor asco”, que provoca automáticamente el rechazo del alimento experimentando una sensación de repulsión.