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El régimen sirio retomó un estratégico feudo rebelde pocos días antes de las conversaciones de paz con la oposición, que este martes decide si participa en las reuniones de Ginebra par intentar poner fin a la guerra.

Con el apoyo de la aviación rusa, combatientes del Hezbolá libanés y oficiales iraníes, las fuerzas del régimen tomaron el lunes la ciudad de Sheij Miskin en la provincia de Deraa, cerca de la frontera con Jordania.

Se trata de una victoria importante porque la ciudad está en un situación estratégica en el norte de Damasco y en el este de la ciudad de Sueida, ambas en manos del régimen, aunque si la mayoría de la provincia de Deraa sigue en manos rebeldes, entre ellos los del Frente Al Nosra, la rama siria de Al Qaida.

Rusia, aliado fiel del régimen sirio que interviene en el conflicto desde el 30 de septiembre, se felicitó de que su intervención haya permitido "dar la vuelta a la situación" en favor de las fuerzas gubernamentales.

"Las acciones de las fuerzas aéreas rusas a petición de las autoridades sirias ayudaron realmente a dar la vuelta a la situación y a reducir el espacio controlado por los terroristas", dijo el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov en Moscú, en referencia al Frente Al Nosra y al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Las tropas del régimen han retomado la ofensiva en la guerra con el apoyo de la aviación rusa y avanzan en los frentes de Latakia (noroeste), Alepo (norte) y Deraa.

Sin embargo el régimen sigue recibiendo ataques de los yihadistas, como un nuevo atentado suicida este martes reivindicado por el EI en Homs, en el que murieron 22 personas, muchas de ellas militares.

Según la televisión oficial se trata de un doble atentado suicida contra un puesto de control militar en el barrio de Zahra con un balance de 22 muertos. Por su parte el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) dio un balance de 25 muertos, 15 de ellos miembros de las fuerzas favorables al régimen.

Negociaciones indirectas

Frente a una situación cada vez más alarmante a nivel militar y humanitario, las grandes potencias buscan a una solución a este conflicto que ha dejado 260.000 muertos desde marzo de 2011.
El emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunció negociaciones indirectas a partir del viernes entre el régimen y la oposición, previstas inicialmente el lunes.

Las conversaciones, las segundas desde que empezó la guerra, deberían durar seis meses pero la coalición de la oposición en el exilio todavía tiene que confirmar este martes si participa en ellas.
La coalición ha designado como negociador principal a Mohamed Alluch, el jefe del grupo rebelde prosaudí Jaich al-Islam, muy criticado por la oposición interna en Siria y por Rusia.

Otros de los puntos de discordia es la participación en las conversaciones de los kurdos, en primer línea en la lucha contra los yihadistas del EI.

Lavrov considera que los kurdos, de momento excluidos de la delegación negociadora de la oposición, tendrían que participar si se quieren "obtener resultados". Por el contrario Turquía, contraria al régimen de Asad, se opone a la presencia en la mesa del PYD, el principal partido kurdo sirio.

Las negociaciones se basan en la hoja de ruta votada en diciembre de 2015 por el Consejo de Seguridad de la ONU que prevé un alto el fuego, un gobierno de transición dentro de seis meses y elecciones dentro de 18.

La ONU y los países occidentales quieren intentar evitar un nuevo fracaso diplomático como el de las negociaciones de principios de 2014, al tiempo que siguen reforzando su lucha contra el EI en Siria e Irak,