Opinión

El mensaje del éxodo centroamericano

El Deber Hace 10/27/2018 8:00:00 AM

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Más de 7.000 hondureños forman parte de un conmovedor éxodo que tiene como destino EEUU. Son familias que optaron por dejarlo todo y huir de la miseria y delincuencia que los acecha. Es un llamado de atención a los gobernantes y un hecho que debe sensibilizar a la sociedad latinoamericana.

Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua son países en donde impera la delincuencia, el crimen organizado, todo agravado por la corrupción instalada en sus gobiernos. No son pocos los ciudadanos que piden refugio en México o en EEUU porque se sienten perseguidos por pandilleros o delincuentes comunes. Madres con hijos asesinados; familias destrozadas por el crimen son parte de las abundantes historias que desnudan ausencia de Estado y que la mafia está destrozando la posibilidad de que las instituciones gubernamentales puedan dar garantías a su población.

La caravana de migrantes huye de países fallidos y encuentra resistencia y rechazo en su avance. Se ha encontrado con policías armados y puertas cerradas en la frontera con Guatemala y hubo padres que se lanzaron de puentes para seguir su camino, a pesar del rechazo.

El presidente de EEUU ya ha esgrimido múltiples argumentos para descalificar la caravana. Incluso ha amenazado a los países expulsores y los que están en el tránsito del éxodo con sanciones. Hay preocupación por la llegada de los migrantes y porque si los dejan pasar, esa puede ser la primera de muchas romerías en busca del sueño americano. Según cifras oficiales, citadas por The New York Times, casi 400.000 personas han sido detenidas en la frontera durante el último año, batiendo un récord doloroso.

Este drama humano no debe tener una fácil interpretación o una simple búsqueda de culpables. Se trata de la muestra palpable de que algo está fallando en los gobiernos. Hay incapacidad de producir riqueza para generar empleo y bienestar en los países expulsores. La situación es crítica en Centroamérica, pero no se debe olvidar que Bolivia también es expulsora de mano de obra, lo muestran las remesas que llegan anualmente y que van en ascenso. En todo caso, la migración en busca de mejores condiciones de vida debe ser un tema común de análisis y debe estar entre los objetivos regionales porque, si el problema no se atiende a través de un esfuerzo multilateral, se agravará irremediablemente. Es importante no olvidar que todos somos, en algún punto, migrantes. Y, más allá de nuestra nacionalidad, los millones de ciudadanos que dejan su patria tienen derecho a ser tratados como seres humanos y a tener una oportunidad para salir adelante.