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Asus 32 años lidera una fundación solidaria junto con su novia, Marina Muto, en Buenos Aires (Argentina). José Ignacio Bergoglio es el hijo menor de María Elena Bergoglio, la única hermana viva de Jorge Bergoglio, el papa Francisco. Escucharlo hablar por teléfono es muy emotivo, porque a pesar de no ser sacerdote, lleva a flor de piel lo religioso y espiritual. José Ignacio nació en la capital bonaerense y, a pesar de ser el sobrino del papa, no tiene reparos en decir que vive en el seno de una familia que no puede darse “grandes lujos”.

Tal vez eso le impida a él y a su madre viajar a Bolivia o a Paraguay para ver a ‘Jorge’, como le dice, durante la gira que hará en julio, pero no pierde la esperanza de reencontrarse, darle un fuerte abrazo y hablar de fútbol, un tema que siempre lo unió al ‘consejero’ de su familia.

EL DEBER conversó en exclusiva con este joven que dedica su vida a la labor de empleado administrativo y a la solidaridad en la fundación Haciendo lío, inspirado en el pedido que su tío lanzó en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro: “De esta jornada espero lío (...), quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la iglesia salga a la calle...”

_¿Cómo recibieron la noticia de que el papa Francisco tendrá una gira por Ecuador, Bolivia y Paraguay?

Es hermoso saber que va a estar un poco más cerca. Hoy por hoy estamos imposibilitados de vernos por la distancia, pero es lindo saber que estará en tres países especiales, cada uno con sus particularidades, son países que merecen y necesitan una visita como esta. Esta vez ustedes tendrán la oportunidad de recibirlo, como lo hizo Brasil anteriormente, la verdad que es algo muy lindo.
Mi madre recibió la noticia con alegría y regocijo, sabiendo que estará un poquito más cerca.

_Ella estuvo muy delicada de salud, ¿cómo está ahora?
Lo peor fue hace unos dos años, ahora está bien gracias a Dios, lógicamente los médicos de aquel entonces le recomendaron frenar las actividades que estaba teniendo, ciudarse un poco y se frenó, se cuidó y hoy lleva una vida normal.

_¿Se comunican con tu tío, Jorge Bergoglio?
Sí, él llama una vez por semana o cada 10 días dependiendo de su actividad.

_Hace dos años y un mes fue elegido papa, ¿esto cambió algo en él?
Desde aquel 13 de marzo de 2013 no hemos notado ningún cambio, sigue siendo buena persona. El único cambio que hemos notado es que lo vemos rejuvenecido. Le ha sentado bien esta responsabilidad que le tocó asumir, lo asume con mucha fe, mucha alegría, mucha responsabilidad, con la humildad y honestidad de siempre, no ha cambiado. Cada vez que le tocó asumir una nueva responsabilidad, siempre asumió de igual manera.

_¿Por qué dice ‘lo vemos rejuvenecido’?
Lo veo así. Cuando él quería ser un sacerdote misionero y no lo dejaron por su problema de salud, no lo querían comprometer a que se enferme o que le pase algo, y hoy se está dando la posibilidad de peregrinar, misionar y de llevar un mensaje tan profundo como el que lleva no solo de palabra, sino con hechos, porque él es el primero en ejecutar lo que dice. Eso le ha hecho muy bien.

Él tiene un pulmón, pero lo ha podido superar y no se hace problema en ser peregrino con los cuidados correspondientes. Desde joven que viene con esto y siempre ha podido sobrellevar todo ese problema con la ayuda de Dios, la verdad que la fuerza que le da Dios para seguir adelante desde siempre, no solo ahora, es enorme, es hermosa. A pesar de una limitación que él tenía, siguió abrazando la fe, abrazando la cruz de Cristo, abrazando la voluntad de Dios y no ha acusado recibo de ese pulmón que le falta.

_En su viaje a Bolivia visitará El Alto, precisamente una ciudad con una altura considerable, a pesar de ello él ha pedido hacerlo.
Bueno, volverá muy cansado del viaje, pero seguramente muy feliz también.

_¿Ustedes, como familiares, han pensado en venir a Bolivia o ir a Paraguay para verlo?
La verdad que sería muy lindo, sabemos que él va a hacer un viaje apostólico, que va con todo un itinerario de trabajo, no va a pasear y sabemos que no es fácil tener esa posibilidad (de encontrarse).

Lógicamente que sería hermoso un reencuentro, pero si no llega a ocurrir..., además hay otro temita que es secundario, que son los costos de viajar, nosotros somos una familia trabajadora; si bien gracias a Dios no pasamos necesidades, tampoco podemos darnos grandes lujos. Si ocurre la suerte de poder encontrarnos, sería bárbaro y, si no ocurre, cada vez falta menos para que llegue a Buenos Aires.

_¿Pero no está cerrada esa posibilidad?
No, la esperanza es lo último que se pierde, uno siempre está aferrado al sueño de poder encontrarse con él, fundirse en un abrazo y contarnos cara a cara todo lo que nos hablamos por teléfono.

_¿No han vuelto a encontrarse desde que es papa?
No, aún no, él dijo: “Nos encontramos a la vuelta”, y todavía no volvió (ríe).

_¿Qué es lo primero que quisiera decirle en ese reencuentro tan esperado?
Nada serio (ríe), le recordaría que River le ganó a San Lorenzo en la Recopa Sudamericana. Aquí todos somos futboleros, nada más que somos hinchas de River y digo que Jorge algún defecto tenía que tener.

_¿Y su mamá también es hincha de River?
Fanática de River.

_¿Su vida ha cambiado desde que su tío fue nombrado papa? ¿La gente los reconoce en la calle y les dices algo?
No, gracias a Dios no (ríe). Gracias a Dios podemos hacer una vida tranquila, hay temas en los que no nos metemos, nosotros estamos donde nosotros queremos, por ejemplo, nuestra fundación solidaria, lo hacemos porque nos encanta. Pero no nos reconocen, tenemos la suerte de andar por la calle tranquilos. Mi madre también hace su vida normal. Fue un ‘boom’ el primer momento, después, con el tiempo, fuimos quedando en el resguardo, pero no en las retinas.

_¿Cuál es el mensaje o la frase del papa Francisco que más ha calado en usted?
La verdad que mensajes y palabras han sido muchos, siempre ha sido un consejero de la familia, no porque sea obispo, cardenal o papa, sino porque siempre nos hemos criado con la idea de que a los mayores se les pide consejos; y Jorge era uno de esos mayores a los que pedíamos consejos, cuando nos tenía que retear, nos reteaba y cuando tenía que aconsejarnos, nos aconsejaba, cuando tenía que alentarnos, nos alentaba y hoy sigue haciendo lo mismo.

Si vos me preguntás un recuerdo que yo tenga, pues digo: un Jorge allá en Buenos Aires, donde tuve la suerte que me dé la primera comunión y la confirmación, y son dos momentos para mí inolvidables, porque en los dos casos yo solicité permiso en la iglesia donde iba a tomar los sacramentos y le pedí a mi tío que viniera. Fueron muy deseados esos dos momentos.

_¿Qué debemos esperar los bolivianos con la llegada del papa a Bolivia?
Lo mismo que viene transmitiendo él, un mensaje de respeto, de ‘hacer lío’ en el caso de los jóvenes, de cuidar a los abuelos y de cuidar a los jóvenes, los dos extremos de la vida que son tan necesarios, a los abuelos escuchándolos, contemplándolos e incluyéndolos, y los jóvenes dándoles la posibilidad de formar parte, de ser, de estar, de creer y de crear.

El respeto a la vida, a la familia, a la mujer, él transmite un montón de cosas día a día. No se sabe el motivo específico del viaje que está preparando, eso lo sabe solamente él, pero creo que todas estas cosas se van a poder escuchar.

_¿Alguna vez lo ha escuchado hablar de los bolivianos, especialmente porque en Argentina hay mucho migrante proveniente de nuestro país?
Es sabido que él iba mucho a los asentamientos, donde se ven muchas personas de nacionalidad boliviana y paraguaya, que son gente maravillosa, trabajadora como pocos, es increíble lo que trabajan, los admiro un montón, son obreros. A veces levantan una casa con una facilidad y una rapidez que me canso nada más de verlos. Él siempre visitaba distintos barrios, iba donde la gente tenía alguna necesidad, se llevaba muy bien con mucha gente, esperaba ansioso los fines de semana para ir a ese encuentro.

_¿Él hacía alguna actividad en particular en esas visitas?
Iba a llevar la palabra de Dios, a hablar con la gente, a sentir en carne propia el dolor ajeno, a tratar de ser solidario con los demás, de apoyar a la gente. Él decía, por ejemplo: “Cuando sos solidario, cuando das una ayuda o una limosna, ¿cómo lo hacés? ¿desentendiéndote del acto, diciendo ‘tomá’ y mirando hacia otro lado?, ¿o lo hacés mirando a los ojos a la persona que necesita de esa ayuda?”. Y esa ayuda puede ser material o espiritual, hay gente que necesita alguien que lo escuche, que se le acerque, que lo abrace, que le diga: “Vós podés”, alguien que le levante el ánimo. “Cuando vos ayudás, ¿lo hacés mirando a los ojos, mirando al corazón, sintiendo el dolor ajeno?”, él decía eso.

_¿Cómo lo recordás en tus días de familia?
En mi infancia, mi adolescencia y ya no tan adolescente, hablábamos mucho de fútbol, yo soy muy apasionado por el fútbol igual que él y nuestras charlas se basaban en eso; cuando ganaba River él me tenía que aguantar y cuando ganaba San Lorenzo yo lo tenía que aguantar. Y después, cada vez que necesitaba un consejo o una palabra, él me escuchaba y me daba la palabra justa.

_¿Qué crees que al papa le gustaría recibir de los bolivianos durante su visita?
Que recen por él, eso es lo que él quiere. Hace poco hablaba con un periodista de Paraguay y me preguntó: “¿Cuál fue el mejor regalo que te dio tu tío siendo papa?”, y yo le dije que el mejor regalo que me hizo fue llamarme y rezar por mí el día de mi cumpleaños. Y él me volvió a preguntar: “¿Cómo? ¿Rezar por vos fue tu mejor regalo?”, le dije que sí, que el mejor regalo no es el material, sino el que sale del corazón de quien lo da y que llega al corazón de quien lo recibe.

Por eso te digo, él quiere que recen por él, que recen por ustedes y que amen al prójimo. Quiere que cuando uno salga a la calle no haya chicos hambrientos, pobres y abuelitos abandonados. Quiere que los niños sean felices, que los abuelos sean respetados e incluidos, que los jóvenes tengan oportunidades y que todos se amen entre sí, que se respete al prójimo. Hay que rezar por él para que siga teniendo fuerza para seguir adelante.

_¿Su tarea es difícil, más aún con el nuevo perfil que le quiere dar a su misión?
Es difícil, pero no imposible, porque está en manos de Dios, él se puso en las manos de Dios y lo está cuidando,