Escucha esta nota aquí

El papa Francisco recordó ayer "con horror y repulsión" los ataques nucleares contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki hace 70 años.

Estos son el "símbolo del poder desmesurado de destrucción del hombre", dijo el papa Francisco en la plaza San Pedro del Vaticano.
Los "atroces bombardeos atómicos" en Hiroshima y Nagasaki, ocurridos el 6 y 9 de agosto de 1945, suscitan "todavía horror y rechazo", dijo el santo padre.

Este "trágico evento" se "ha convertido en el símbolo del ilimitado poder destructivo del hombre cuando hace un uso equivocado del progreso de la ciencia y de la técnica", dijo Francisco.

"Constituye una advertencia continua para la humanidad, para que rechace para siempre la guerra y las armas nucleares", agregó Francisco.

Tres días después de Hiroshima (donde murieron más de 150.000 personas), Nagasaki conmemoró el domingo el ataque nuclear de Estados Unidos que arrasó esta ciudad japonesa y mató a unas 74.000 personas hace 70 años, en medio de críticas a una reforma del gobierno que busca fortalecer el rol del ejército.

El 9 de agosto de 1945, a las 11:02, la explosión atómica destruyó un 80% de los edificios de Nagasaki, entre ellos su célebre catedral de Urakami.

A la misma hora exactamente de ayer, los habitantes de la ciudad observaron un minuto de silencio al tiempo que resonaban campanas y sirenas en toda Nagasaki, donde murieron más de 80.000 personas