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Con su hogar desgarrado por años de guerra, un grupo de músicos iraquíes encontró en el heavy metal una forma terapéutica de descargar sus sentimientos de furia.

"No queríamos cargar armas y salir a dispararle a la gente. La violencia realmente nunca fue la solución", dice Marwan Hussein, baterista y letrista de la banda "Acrassicauda".

El grupo estuvo en la vanguardia de la naciente escena metalera de Bagdad tras la invasión estadounidense en 2003, atractiva para jóvenes cuyas causas de angustia eran mucho más intensas que las que enfrentan sus fanáticos de clase media de Occidente.

Pero en Irak el camino fue dolorosamente lento. La banda huyó del país luego de que su espacio para ensayar fuera bombardeado. Este abril, instalados en Nueva York y casi 15 años después de su formación original, "Acrassicauda" acaba de lanzar "Gilgamesh", su primer álbum de estudio de larga duración.

El cantante Faisal Mustafa asegura que el heavy metal es "terapéutico" porque le permite descargar sentimientos de furia de una forma socialmente aceptada.

"Puedes expresarlo a través de la música, desde tu alma. Y una vez que liberas esa furia en el escenario defines quién eres", explicó.,