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El número de muertos por las fuertes lluvias en Río de Janeiro ascendió a 6, mientras unas 80.000 familias de ese estado se encuentran en áreas de riesgo, según alertó ayer el gobernador regional, Wilson Witzel, en una rueda de prensa.

Las autoridades brasileñas confirmaron que retiraron sin vida a la segunda persona que estaba atrapada entre los hierros de un autobús que fue aplastado por un árbol en la ciudad de Río, por lo que los muertos por las lluvias ascendieron a seis.

En una rueda de prensa, el gobernador regional de Río de Janeiro afirmó que sobrevoló las zonas más afectadas por las tormentas y, citando datos de la Defensa Civil, alertó de que unas 80.000 familias se encuentran en zonas de peligro, una condición que atribuyó al “abandono” de las administraciones anteriores.

“Eso es fruto del abandono de la organización urbanística de las ciudades, especialmente de la ciudad de Río. Han cerrado los ojos para la ocupación desordenada y el resultado, infelizmente, son esas tragedias que estamos viendo”, dijo Witzel.

El gobernador consideró que este abandono no es reciente, sino que se produce desde hace décadas y que “poco se ha hecho” a lo largo de los años para impedir el avance de las construcciones irregulares en todo el estado.

El temporal, con vientos de hasta 110 kilómetros por hora en algunos puntos de la urbe, causó inundaciones, apagones y deslizamientos de tierra en varios barrios, además de provocar la caída de unos 170 árboles, según la Alcaldía de Río de Janeiro.

Las autoridades brasileñas explicaron que en cuatro horas cayó la lluvia esperada para todo el mes de febrero.