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En un recorrido realizado por EL DEBER, desde el centro de la ciudad hasta el segundo anillo, en tres horarios distintos (entre las 10:30 y las 19:30), se identificaron 16 puntos (ver gráfico) que permanecen ocupados por personas en situación de calle y que, en muchos casos, son también consumidoras de estupefacientes, principalmente clefa.

Al visitar estos espacios, que son un punto ‘latente’ de inseguridad ciudadana, se pudo constatar la presencia de más de medio centenar de personas (entre adultos y menores) que han hecho de estos escenarios su casa. Sin embargo, esta cifra puede ser falsa, ya que, tomando en cuenta el testimonio de los vecinos de estas zonas, el número puede duplicarse y hasta ser el triple en determinados momentos del día.

Los testigos también coincidían en que, por lo general, las personas en situación de calle no le roban a los vecinos ni a los transeúntes de la zona donde están asentados, aunque reconocen que es común verlos drogados y peleándose entre ellos.

El recorrido también permitió observar que entre los 16 puntos que están ‘tomados’ por estas personas hay espacios, como la rotonda donde está el monumento a la Madre India, en el que los drogodependientes duermen debajo de la estatua y usan los reflectores que hay allí para que les genere calor en noches de frío.

En otros lugares, como en el cruce de la avenida Beni y el segundo anillo, los consumidores de clefa viven en un cuarto que está en un lote baldío llenó de maleza, que tiene como única protección una cerca de calaminas, que ya fue vulnerada por los drogodependientes.

Otro aspecto que llamó la atención al recorrer estos puntos es lo que se vio en el cruce del segundo anillo y la avenida Piraí, donde además de observar que los canales de desagüe están nuevamente llenos de drogodependientes, también se constató que estas personas llegan cuando cae el sol, ‘conviven’ algunos momentos con los artistas de la calle y luego ‘toman la posta’ definitivamente para adueñarse del lugar, principalmente para juntar ‘quintos’ como limpiaparabrisas. En el corazón de la ciudad, la situación cambia, ya que la mayoría cuida vehículos por la noche.

A fines de noviembre se sabrá con exactitud la cantidad de estas personas, cuando se presenten los resultados del censo que se realizará del 8 al 21de octubre, con la participación de 45 instituciones. La cifra estimada que se maneja es de 1.300 personas.

94 preguntas a cada uno

El director de Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Gabriel René Moreno, Johnny Atila, explicó que el censo consistirá en dos fases: la primera, del 8 al 14 de octubre, donde se llevará adelante un abordaje de sensibilización a las personas en situación de calle, en la que se hará 14 preguntas para identificarlos: nombre, edad y grado de instrucción.

En la segunda fase, del 14 al 21 de octubre, se harán 80 preguntas divididas en cuatro dimensiones: historia de vida, estrategia de subsistencia, educación y estado de salud. El objetivo es llegar a conocer todo sobre ellos, por qué están en la calle, qué proponen, si han estado en centros de ayuda, si han sufrido agresiones, dónde y cómo viven, qué drogas consumen, entre otras cosas.

Usarán el método bola de nieve

El jefe policial Alfonso Siles señala que los constantes operativos han hecho que la presencia de estas personas se reduzca en El Arenal y en la plaza Ñuflo de Chávez, además de que los operativos contra los que estaban asentados en el cuarto anillo de la avenida Piraí han generado un ‘efecto globo’, es decir, que al apretar en un lado, el problema se trasladó a otros puntos.

Richard C., una persona que vivió en la calle más de 10 años, dijo a EL DEBER que hay por lo menos siete ‘gremios’ de personas ‘de la calle’ en distintos puntos de la ciudad, además de otros que son ‘ambulatorios’, es decir, de gente que siempre ‘migra’.

El recorrido permitió constatar que en un punto en la avenida Omar Chávez no había ni uno solo a las 17:30, y al volver a pasar por el mismo punto 10 minutos después, había nueve drogodependientes ‘clefeándose’.

Entonces, si las personas en situación de calle migran constantemente y están en ciertos lugares solo en determinadas horas del día, ¿cómo se logrará que el censo sea fiable?

Atila señala que usarán el método ‘bola de nieve’, que consistirá en que los 250 censistas irán entre tres y cuatro veces con las primeras preguntas de identificación a los mismos lugares para así depurar (con ayuda de un sistema informático) y evitar duplicidad de personas. “Es un sueño grande, pero solo así vamos a dejar de hacer cosas pequeñas y a obtener resultados”, asegura.