¿Por qué es tan sensible el despido de funcionarios de las guarderías y de las defensorías de la niñez y de la vejez en la Alcaldía cruceña? Porque se trata de programas sociales de fundamental necesidad para los vecinos, especialmente en barrios alejados y de población de escasos recursos. No puede entenderse que, de un momento a otro, se distribuyan 300 ‘memos’ de despido y que los padres hubieran tenido que salir corriendo a buscar a sus hijos pequeños, porque ‘las tías’ habían sido echadas. No puede entenderse que ayer tampoco funcionaron las guarderías. ¿Dónde dejaron a sus hijos los padres y madres que trabajan? Fue una decisión desconsiderada con la realidad de miles de familias.

Preocupan los recortes de la Alcaldía. Artistas a los que no les pagan sus premios. Despidos en programas sociales. Amenaza de recortar el pago de ítems al personal de salud. Empresas constructoras que piden la remuneración por su trabajo. Eso hasta el momento. En tanto, el plan de reordenamiento de mercados absorbe recursos y aún no brinda los resultados esperados.

Santa Cruz de la Sierra es la urbe más grande e importante de Bolivia. Aunque suene obvio, es bueno recordar que esa expansión poblacional demanda planificación en la construcción de infraestructura, así como en desarrollo humano. Los presupuestos para programas sociales, de formación ciudadana o de cultura no tendrían que ser tocados si queremos desarrollo integral. No servirán los mercados ordenados sin educación ciudadana. Se entienden los esfuerzos ediles para que deje de reinar el caos en los centros de abastecimiento y en el transporte, pero Santa Cruz necesita que se conciba al ser humano de manera integral, atendiendo todos sus requerimientos.