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El primer ministro del gobierno libio reconocido por la coalición internacional, Abdula al Zinni, salió este martes ileso de un intento de asesinato en la carretera que lleva al aeropuerto de Tobruk, al este de Libia, cerca de la frontera con Egipto, informaron fuentes de los servicios de Seguridad.

“El automóvil del primer ministro fue impactado por varios proyectiles cuando hombres armadas abrieron fuego, cuando la autoridad abandonaba la zona donde se había realizado una sesión del Parlamento”, dijo el portavoz gubernamental, Hatem el-Ouraybi, dede Tobruk.

El primer ministro "no resultó herido, pero sí uno de sus escoltas”, añadió a la agencia de noticias AFP. “Fue un intento de asesinato, y el primer ministro sobrevivió”, agregó.

Incendiaron su auto fuera del Parlamento

Horas antes, el parlamento libio tuvo que interrumpir su sesión en Tobruk debido a que una protesta popular contra Al Zinni se tornó extremadamente violenta.

Según relataron fuentes de seguridad, los diputados levantaron la sesión después de que se oyera una ráfaga de disparos en el exterior de la base naval en la que se reúnen y uno de los coches aparcados junto al muro fuera incendiado.

"Los manifestantes exigían responsabilidades al gobierno y la retirada de la confianza a Al Zinni", afirmaron.

Ante esta situación, el propio primer ministro decidió abandonar el lugar, momento en el que el resto de parlamentarios reanudó la sesión.

Testigos indicaron que el coche incendiado pertenecía al propio Al Zinni, quien meses atrás trasladó su residencia y la sede del gobierno a la vecina ciudad de Al Bayda, información que no ha sido confirmada ni desmentida por otras fuentes.

Crisis en Libia
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La situación de Libia puede definirse como caótica. Luego de que grupos islamistas tomaran Trípoli, el gobierno reconocido internacionalmente debió trasladarse a Tobruk, donde ahora sesiona el Parlamento. Sin embargo, en Trípoli hay otro gobierno y funciona otro Congreso. Ambos bandos se enfrentan en una guerra civil donde radicales del Estado Islámico y paramilitares leales al gobierno se enfrentan entre ellos y con los alzados de Trípoli.

Con la producción petrolera en mínimos, combates a lo largo del país y un proceso de diálogo estancado, la población se queja de la alta tasa de desocupación, la galopante inflación y la creciente inseguridad.

Una coyuntura que, según los expertos, contribuye al crecimiento de los grupos yihadistas, en particular la rama libia del autoproclamado Estado Islámico (EI), que ya controla la ciudad de Darna, próxima a Tobruk, y se extiende hacia el oeste, en particular en la ciudad costera de Sirte, donde ya controla ciertos barrios.

El pasado diciembre, el parlamento internacionalmente reconocido se vio obligado a trasladarse a la base naval donde trabaja en la actualidad a causa de un atentado suicida perpetrado con un coche bomba en el exterior del hotel donde se reunía.