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La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) ha introducido en los proyectos de apoyo en el desarrollo de aguas subterráneas en el país el equipo i-Do300F-II, una cámara de videoinspección que permite hacer diagnósticos precisos de los pozos de agua a fin de prolongar su vida útil.

Representantes de la agencia de cooperación explicaron las ventajas de la denominada endoscopía de pozo, que permite recoger, en tiempo real, imágenes de alta definición de un pozo de agua y obtener un diagnóstico sobre el estado del mismo. 

Son dos los equipos que están operando en el país, gracias al convenio tripartito, firmado en diciembre de 2016, entre el Ministerio del Agua, el JICA y la empresa japonesa RAAX.

Toshimi Suzuki, experto en endoscopía de pozo y que lidera el Estudio de verificación con el sector privado para la difusión de tecnologías japonesas sobre la extensión  de la vida de los pozos, mediante la utilización efectiva de tecnología de diagnóstico y rehabilitación de pozos, explicó que el estudio se hace introduciendo la cámara de videoinspección al interior del pozo, la cual toma imágenes del estado del pozo y hace un diagnóstico del mismo. Una de las ventajas es que posee dos cámaras, una fija y otra que gira 360 grados, lo que permite obtener un diagnóstico mucho más preciso. 

“Con un diagnóstico más preciso podemos realizar una evaluación correcta del pozo para una rehabilitación (mantenimiento) a fin de prolongar su vida útil”, manifestó Suzuki y agregó que con el tiempo los pozos van perdiendo su caudal porque se van tapando los filtros y con el equipo se puede, a tiempo, detectar esto para realizar una adecuada limpieza. 

Por su parte, Tsutomu Kurihara, de la consultora ESS y asesor del proyecto, agregó que la ventaja del equipo es que permite hacer el mantenimiento adecuado de los pozos para prolongar su uso.

El proyecto

Yoshinori Fukushima, arquitecto planificador del proyecto, explicó que la cámara de videoinspección ya fue empleada en el diagnóstico de 30 pozos en todo el país, 11 de los cuales ya han sido rehabilitados por el equipo de expertos japoneses.  

Del total, 12 pozos están ubicados en Oruro; ocho, en La Paz; seis, en Santa Cruz;  y cuatro,  en Chuquisaca. En Santa Cruz se trabaja de la mano del proyecto Proasu JICA. 

Fukushima dijo que el estudio forma parte de la última fase del proyecto de apoyo en el desarrollo de aguas subterráneas en el país. Una vez que concluya esta etapa, los equipos quedarán para el país  en calidad de donación.

Son 40 años de presencia de JICA en Bolivia. De hecho, Santa Cruz y Chuquisaca fueron los primeros en recibir apoyo de Japón con la dotación de equipos de perforación.