Antes de alzar la mediana cruz de madera liviana con la que escenificó la segunda estación del víacrucis, Alexi Moreno (22) intentó acomodarse la corona de espina, pero una púa le aguijoneó levemente la sien.

Descalzo y vestido con una túnica blanca manchada de rojo (el rojo de la sangre), lo mismo que el rostro y las manos, empezó a caminar acosado con látigos de tres jóvenes vestidos como los soldados romanos de hace más de 2.000 años. Más tarde, al terminar el recorrido que evocó el camino al calvario, comentó que le invadió una sensación indescriptible representar el papel de Jesús. “Me dieron ganas de llorar, pero de alegría... sí”, manifestó.

La pausa en la segunda estación de la procesión en que partió de Villa Bolivia en el Plan 3.000 para converger en la parroquia Cristo Servidor fue escenario de cánticos y oraciones. El lento recorrido con similares escenificaciones de la pasión y muerte de Jesús, se realizó en los distintos templos de las barriadas de esta zona sur de la ciudad cruceña, y también en la Villa 1º de Mayo, Pampa de la Isla y demás sectores periféricos de la urbe.

“Es un víacrucis viviente”, comentó la profesora Rosa Soliz al terminar la procesión en el barrio Urkupiña, donde luego se efectuó el desclavamiento y la bajada de la imagen del cuerpo de Jesús de una cruz de más de dos metros de alto.

El color morado de los mantos que cubrieron las imágenes de Jesús, y el negro, señal de luto de la Virgen?María, caracterizó las teatralizaciones de la historia de los momentos previos a la crucifixión del Hijo de Dios.
La modalidad de la escenificación en la conmemoración de la Semana Santa se ha ido imponiendo gradualmente en los rituales del Viernes Santo en la última década, “que viene a ser una forma educativa para los menores y un procedimiento para lograr mayor participación de los cristianos”, manifestó el padre de familia Isidro Parada Sevilla.

Los fieles revivieron ayer las horas más duras de Jesús, que enfrenta los sufrimientos de la pasión y la crucifixión. Esto se vivió en diferentes parroquias de la capital cruceña y de las provincias, pero también en todos los departamentos del país.

En la catedral
En la capital cruceña, cientos de fieles llenaron la plaza 24 de Septiembre, toda vez que la celebración de la pasión y muerte de Jesús se realizó en el atrio de la catedral.

El monseñor Sergio Gualberti exhortó al pueblo a no quedarse con una simple tradición religiosa, sino que se entienda el amor y el sacrifico de Cristo. “Solo a la luz de la fe podemos entender lo que está pasando a Jesús”.

Recordó que Jesús llama a no cerrar los ojos ante tantos hermanos necesitados y solidarizarnos con su casusa. “Hoy también cuantas viudas, cuantos ancianos, hermanos discapacitados y niños están abandonados y desamparados en una sociedad en la que cuentan solo los que producen”, reflexionó.

El arzobispo remarcó el rostro misericordioso de Cristo. “Todo lo que buscamos fuera del Señor, solo nos deja más vacío, por eso no tengamos miedo en jugarnos nuestra vida por él. Sobre todo Jesús en la cruz, nos pide que, cuando caemos en el pecado, no tengamos miedo en volver a él, porque no hay nada que él no pueda perdonar y sanar”.

En el país
Cientos de feligreses católicos acompañaron el viernes la procesión del Santo Sepulcro. En la ciudad de La Paz 36 miembros de la Orden del Santo Sepulcro, vestidos de blanco, se cargaron en hombros la imagen del Señor, que pesa una tonelada y que con fe guiaron la procesión este Viernes Santo. En la procesión, los feligreces revivieron el viacrucis de Jesús elevando cánticos y oraciones.

En Porvenir, en Pando, también recorrieron las calles del pueblo y los feligreses arreglaron los altares en sus casas para la meditación de las estaciones del viácrucis