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Catorce reclusos pertenecientes a una pandilla murieron el sábado en la cárcel salvadoreña de Quezaltepeque, al Norte de El Salvador, en una disputa entre miembros del grupo, informó la Dirección General de Centros Penales.

Según las autoridades penitenciarias, quienes insistieron en desmentir "rumores de que se haya producido un motín", informaron que inicialmente, fueron hallados muertos tres reos en una parte de la cárcel y 11 más en otro lugar, todos miembros de la facción Revolucionarios de la pandilla Barrio 18.

El portavoz del Gobierno salvadoreño, Eugenio Chicas, dijo que el Ejecutivo tiene la situación "totalmente controlada".

Agregó que "estas muertes son producto de problemas internos de la pandilla Barrio 18", ya que dentro de las prisiones estos grupos tienen sus propias jerarquías.

En los alrededores de la prisión, familiares de reclusos explicaron a Efe que no conocen la identidad de los fallecidos, ya que no se les ha facilitado ninguna información, por lo que se mantienen a la espera para saber si entre los muertos está algún miembro de sus familias.

En el lugar de los hechos se encuentran miembros la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), de la Fiscalía General de la República (FGR) y una delegación de la Procuraduría de Derechos Humanos de El Salvador (PDDH).

Los cadáveres fueron hallados cuando se realizaba el encierro de rutinario de los reclusos.

Otro hecho similar en 2004

El hecho tiene un precedente en el año 2004, en la cárcel salvadoreña de Mariona (centro), donde 31 reos resultaron muertos y 28 heridos, durante una disputa entre pandilleros.

En el año 2007 también se produjo una masacre de 21 presidiarios en el penal de Apanteos (noroeste), pero en esta ocasión, según aseguraron en su momento las autoridades penitenciarias, "la mayoría de los fallecidos eran presos comunes", no miembros de pandillas.
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