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La feria Vidas se fue consolidando gradualmente hasta lograr la superlativa calificación de mayor evento nacional de tecnología agrícola. Desde hace tres lustros, en el mes de octubre, se constituye en el mejor espacio para potenciar marcas, conocer novedades y concretar negocios que benefician a los miles de productores que visitan la muestra y a los cientos de expositores que presentan sus últimas novedades agrotecnológicas.

Organizado por Fundacruz, Vidas está culminando los arreglos de su campo ferial, con la aplicación de la suma de las experiencias que adquirió en las 14 muestras anteriores.

 Usted fue el primer presidente de Fundacruz. Al retornar a esta función y tomando en cuenta los conocimientos obtenidos en los 15 años que está cumpliendo Vidas, ¿cuál es su programa de trabajo?

A mí me gustan los desafíos. Uno de los motivos que me llevó a aceptar el reto de volver a presidir Fundacruz es porque los productores estamos atravesando la misma situación en que nos encontrábamos cuando organizamos la Fundación de Desarrollo Agrícola Santa Cruz. Vidas nació motivada por la necesidad y con el objetivo de buscar materiales genéticos y renovadas tecnologías para la agricultura boliviana; se avanzó mucho, pero ahora estamos otra vez en crisis, perdiendo terreno en la carrera de competitividad frente a los países vecinos.

Al analizar esta situación, hemos llegado a la conclusión de que si no accedemos a otros eventos y semillas nuevas, empezaremos a retroceder, a perder todo lo que pudimos conseguir en estos 15 años. De nada nos sirve aumentar miles de hectáreas en los cultivos si no contamos con la biotecnología adecuada.

Estamos atrasados en eventos agrícolas porque en las altas instancias gubernamentales no se permite ni siquiera investigar aquí. Bolivia está sumergida en una crisis de biotecnología en términos comparativos con los países que nos rodean.

Perdemos productividad y mercados. Tenemos algunos eventos de semillas con determinadas resistencias, pero son los mismos desde hace años, con las que empezamos. Esto es un reto para el directorio, buscar alternativas. Con ese objetivo he vuelto al directorio, animado por el gusto a los desafíos.

 ¿Qué procedimiento seguirá, tomando en cuenta que la autorización de utilizar Organismos Genéticamente Modificados (OGM) depende del Gobierno?

Bueno, el desafío que asumió el directorio consiste en ver formas de salir de esta crisis de mejoramiento biotecnológico de semillas. Pero como el permiso depende de la voluntad del Gobierno, estamos planificando realizar gestiones en ese nivel, con argumentos sólidos y las pruebas que sean necesarias para que se permita el ingreso al país de nuevos eventos de semillas de soya para mejorar la productividad en menos extensiones de cultivos.

Para superar esta crisis necesariamente tiene que haber una alianza pública y privada. Solos no podemos. Nuestra profesión es noble, con entusiasmo producimos alimentos, que es una garantía contra el hambre, damos seguridad en ese sentido. La FAO a escala mundial pregona una verdad irrefutable, de que sin alimentos no hay vida. Y aquí Vidas tiene una responsabilidad.

¿Cuál es el mensaje que en esta ocasión dará Vidas, con esa responsabilidad de gestionar el uso de transgénicos?

Si existen problemas en la producción, es necesario que Bolivia esté unida para resolverlos, es decir entre los productores y el Gobierno.

A ver, explicaré en detalle el problema. Tenemos variedades de semillas con determinada capacidad de resistencia a la sequía y a la piricularia, también con ciclo precoz, pero que ya están obsoletos. Se los presenta como novedad, pero estamos atrasados.

Para contar con mejores semillas y mayor producción, debemos tener acceso a esa tecnología. Este mensaje le enviamos al Gobierno: Como Fundacruz no haremos nada que no sea legal. Necesitamos autorización para hacer ensayos. No hay peligro. Y que fiscalicen nuestro proceso de prueba.

Los pequeños productores han elevado su voz al Gobierno, porque, de verdad, todos los agricultores necesitamos semillas transgénicas. No existe otra salida. Pido a las autoridades que analicen este detalle: cuando en Bolivia falta maíz, se lo importa desde Argentina, que son BT, y lo consumimos, pero no se nos permite sembrar. Este hecho no encaja en la realidad que vivimos.

Por algunas informaciones que se vienen difundiendo, creo que el Gobierno se está dando cuenta de esta necesidad de la producción agrícola nacional. Creo que vamos a conseguir nuestro objetivo.