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Cada vez con menos esperanza de hallar vida bajo los escombros, Ecuador anunció drásticas medidas económicas para paliar los efectos del potente sismo de hace cuatro días y ya piensa en la larga y costosa reconstrucción de las zonas afectadas.

El sismo, el peor desde 1979 con más de 500 muertos y 5.000 heridos, inicialmente destruyó unos 800 edificios, afectó 600 edificaciones, dañó numerosas carreteras e hizo colapsar infraestructuras en zonas turísticas, un duro golpe para este país dolarizado y severamente azotado por la caída del precio del petróleo.

Para paliar la situación, el presidente Rafael Correa, que calculó los daños en 3.000 millones de dólares, "dos o tres puntos del PIB", anunció el miércoles el aumento de dos puntos del IVA (de 12% a 14%) durante un año y aportes salariales obligatorios de un día de sueldo por cada mil dólares mensuales de salario.

"Si se gana mil, se contribuirá un día tan solo un mes. Si se gana dos mil, un día durante dos meses, hasta quienes ganamos más de 5.000, que contribuiremos un día durante cinco meses", precisó el mandatario en mensaje por radio y televisión pública.

Además, anunció "una contribución por una sola vez del 3% adicional sobre utilidades", así como "una contribución por una sola vez del 0,9% sobre personas naturales con patrimonio mayor a un millón de dólares".

El último balance oficial cifró en 525 los fallecidos y en 5.733 los heridos, en tanto indicó que 163 personas siguen con paradero desconocido. La víspera las autoridades hablaban de 1.700 desaparecidos.

Desde el sábado, se han registrado 535 réplicas, algunas de las cuales han superado los 6 grados, como la que se sintió en la madrugada del miércoles en Pedernales.

En varias localidades de la costa, sobre todo en el estado Manabí (oeste), el mal estado de las carreteras dificulta la distribución de ayuda y el temor a saqueos y la inestabilidad de los edificios mantiene los comercios cerrados.

En la carretera de Pedernales (epicentro) a Cojimíes, un hombre de avanzada edad atravesó un tronco en el asfalto para llamar la atención con un cartel hecho con viejos cartones: "Queremos comida".