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La segunda temporada de Jessica Jones, que se estrena mañana en Netflix, retoma la historia de la protagonista (Krysten Ritter) de una forma más directa con el primer ciclo que con su participación posterior en The defenders. De su alianza con Daredevil, Iron Fist y Luke Cage, la única consecuencia es que la ya célebre Jones, una investigadora privada con fuerza sobrehumana, se encuentra aún más reconocida, para su extrema incomodidad.

Pero el fantasma que más pesa en su vida es el de su enfrentamiento con Kilgrave (David Tennant), el antagonista de la primera temporada, un hombre con la habilidad de comandar a cualquier persona con su voz, que manipuló y violó a Jones, y a múltiples mujeres.