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A pocos días de haberse lanzado la convocatoria para la XX Bienal Internacional de Artes Visuales de Santa Cruz, los organizadores, que son la Secretaría de Cultura de la Alcaldía cruceña y el Museo de Arte Contemporáneo, anunciaron que este evento se postergará para 2019.

Grysell Berlioz, directora de Cultura del municipio, indicó que hay varias razones para suspenderla. “Una de ellas porque coinciden las dos bienales internacionales, la de Santa Cruz y la Bienal de Arte Siart, que se lleva a cabo en La Paz”, explicó Berlioz, y agregó: “En este caso, alternábamos: un año se hacía en La Paz y al siguiente en Santa Cruz”.

Sin embargo, según Berlioz, cuando la edición IX de la Siart, que debía realizarse en 2015, se retrasó y se hizo al año siguiente, en esta edición ambas coincidirían. “Recibimos varios comentarios de artistas internacionales que no pueden asistir a ambas, pues el costo se hace muy elevado”, expuso. 

Otras razones

Berlioz negó que la falta de presupuesto para realizar la bienal fuera la causa de la postergación. “Todos sabemos que este es un año difícil no solo en la Alcaldía,  pues está concentrado en la labor titánica del reordenamiento de la ciudad; sin embargo, la falta de presupuesto no es la razón para la postergación de la bienal”, comentó Berlioz.

El presupuesto que demanda este evento es de Bs  236.600.

Berlioz dijo que, entre otras razones, la cancelación de la bienal les permitirá incrementar el monto de los premios a través de alianzas estratégicas.

“Y un tercer punto es que nuestra secretaría desea ampliar las exhibiciones a los centros culturales distritales, especialmente al Plan 3000 y Villa 1.º de Mayo”, señaló Berlioz, que además mencionó que para evitar la postergación de la bienal cruceña incluso se pensó en fusionarla con la Siart, pero cuando lo analizamos mejor desistimos de ese proyecto”, dijo.

Lamentable
Para la artista Roxana Hartmann la postergación de la bienal es recibida como un balde de agua fría. “No solo porque muchos artistas nacionales e internacionales estábamos esperando la fecha para participar -y seguro el público también-, sino porque es una forma más de agredir un espacio que rema en contracorriente con muy poca atención, un presupuesto mínimo y una gestión sostenida por pocos valientes”, comentó Hartmann.

Para la artista, en cualquiera de los escenarios la cultura está relegada a un plano menor o casi invisible. “Son los gestores y actores los que ponemos trabajo, ilusiones y ganas para que la ‘cosa’ funcione, no hay una visión de las autoridades locales y menos nacionales para apoyar de manera seria. Esta postergación la recibo con sorpresa y mal gusto. Es de verdad lamentable”, concluyó Hartmann.