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Al menos siete personas murieron y 22 resultaron heridas en distintos combates en zonas próximas a Trípoli, la capital Libia, y a la ciudad oriental de Bengasi, informaron este sábado varias fuentes de seguridad.

Según Hosin Atiya, alcalde de la ciudad de Tayuraa (11 kilómetros al este de Trípoli), tres milicianos perecieron y otros tres resultaron heridos anoche en intensos combates desencadenados en esa localidad controlada por las fuerzas afines al gobierno rebelde en Trípoli.

"Todas las brigadas de Tayuraa están ahora bajo el mando del Estado Mayor del Congreso Nacional General (Parlamento de Trípoli).

Toda persona que intentaba desestabilizar esta zona ha huido", explicó Atiya.

Una fuente del mando militar en Trípoli informó, además, de que un miliciano de las fuerzas islamistas perteneciente a la ciudad de Misrata murió en una escaramuza en dicha ciudad.

En Bengazi, segunda urbe del país, un miliciano de plataforma "Al Karama" (Dignidad), que dirige el controvertido Jalifa Hafter, jefe del Ejército regular libio bajo control del gobierno reconocido internacionalmente en Tobruk, murió en choques contra fuerzas islamistas de "Maylis al Shura" y "Zuar de Bengasi", aliadas de Trípoli, informó a la agencia Efe un responsable de seguridad.

Otros tres milicianos leales a Hafter resultaron heridos en combates anoche en el barrio de Al Sabri, en Bengasi, mientras que tres milicianos islamistas resultaron igualmente heridos a causa de un bombardeo aéreo de las fuerzas de Tobruk sobre los barrios de Al Sabri, Buatni y Al Qauaricha.

Según un miliciano del islamista Maylis al Shura, otros cuatro cohetes impactaron en la localidad de Al Kish, vecina a Bengasi y mataron a dos milicianos islamistas y hirieron a 13.

Libia, un estado fallido

Hace una semana, al menos 14 milicianos murieron y otros 63 resultaron heridos en intensos enfrentamientos entre milicias rivales en la ciudad de Bengasi, diez de ellos soldados leales a Hafter y 4 milicianos islamistas.

Libia es un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 el Consejo de Seguridad de la ONU apoyara el alzamiento rebelde contra el gobierno de Muamar al Gadafi.

Desde las últimas elecciones, el poder está dividido entre el gobierno de Trípoli y el de Tobruk, a quienes apoyan distintos grupos islamistas, líderes tribales y contrabandistas.

Hace un año, Hafter emprendió una ofensiva para tratar de lograr el control de la ciudad de Bengazi, la más importante del este de Libia, operación que en los últimos meses ha ampliado a los alrededores de Trípoli con apoyo de Arabia Saudí y Egipto.

El general, héroe de guerra en el inicio de la dictadura de Gadafi y uno de sus principales opositores en el exilio años después tras caer en desgracia, trata con la ofensiva desequilibrar a favor de Tobruk la balanza de las negociaciones de paz que actualmente ambas partes llevan a cabo bajo auspicio de la ONU.