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Poco fue el tiempo que el director de Our brand is crisis estuvo en el país para grabar escenas del filme inspirado en Bolivia, pero fue suficiente para que David Gordon Green quedara maravillado por todo lo que vio y experimentó. De esas vivencias y de otros detalles de la película que protagonizan Sandra Bullock y Billy Bob Thornton, habló el cineasta estadounidense con

EL DEBER en Los Ángeles (EEUU), un par de semanas antes de su estreno en las carteleras estadounidenses.
Amable, sencillo y a momentos bromista, Gordon Green fue desgranando detalles de una historia que pudo ser contada en tono dramático, pero que él prefirió hacerlo apelando a la sátira y ridiculizando a los asesores políticos cuyo objetivo es ganar a toda costa y sin medir los daños y perjuicios.

¿En qué género clasificaría Our brand is crisis?
Es una película un poco difícil de clasificar. Creo que es una sátira política. Tiene mucha comedia. Eso lo hace muy entretenida y la convierte también en una película con un trasfondo dramático. Al mismo tiempo está inspirada en hechos reales que sucedieron en Bolivia y también tratamos de ser respetuosos de esos eventos.

He hecho muchos filmes independientes y de estudio y esta es una gran mezcla de ambos. Tiene el esqueleto mental de una película independiente, pero el cuerpo de un filme más grande.

Para mí es un punto de intersección en el que la comedia se une al drama y lo independiente se une con lo comercial. Se trata de hacer algo entretenido, pero que a la vez genere muchas preguntas.

¿Por qué satirizar un tema que en la vida real fue trágico?
Si vas a contar la historia de Gonzalo Sánchez de Lozada, Evo Morales y Manfred Reyes Villa, los candidatos reales que inspiraron esta historia, inevitablemente debes hacerlo como un drama, sin vueltas y directo.

Los resultados fueron tan dramáticos que no podías tomarte ningún tipo de licencia cómica. Pero para que un filme como este haga las preguntas que hace y llegue a una audiencia amplia es importante hacerlo, porque se puede aplicar a otros países en los que las mismas cosas suceden. Como cineasta tomé la decisión de crear un filme que converse más que comente y no decirle a la audiencia cómo se debe sentir a través de un punto de vista político o desde una perspectiva. Estoy diciendo ‘aquí hay algunas cosas para mirar’.

Mi meta es hacer que la gente se pregunte acerca del proceso electoral. No solo escuchar lo que los políticos dicen, sino mostrar quiénes están detrás de ellos dándoles voz. En muchos casos haciendo de titiriteros.
Sandra Bullock actúa y además es productora del filme. ¿Intervino más a la hora de tomar decisiones en el rodaje? ¿No significó una presión más para usted?
No significó una presión, más bien fue beneficioso. Ella tiene una gran cantidad de fans y eso hace que el trabajo de difundir una película sea más fácil. Yo soy un tipo al que le gusta hacer películas raras y no las tradicionales de estudio, como las de superhéroes y cosas así, y que esté Sandra para hacer más accesible la historia es una cosa maravillosa.

George Clooney no actúa, pero es también uno de los productores del filme...
Sí, George es una persona muy amable y políticamente comprometido. Él es un gran actor y director y es bueno haber tenido su perspectiva y su voz en esta historia.

Hay momentos en el filme en que los personajes que interpretan Billy Bob Thornton y Sandra Bullock no necesitan diálogos para demostrar la tensión que hay entre ellos, ¿Cómo se trabajó para lograr ese clima?
Desde el principio hubo esa sensación de rivalidad y diversión entre ellos. Bastaba que se miraran para que empezaran a reírse. Son muy graciosos juntos. Yo podía llevarlos a un lado, susurrarles algo o pedirle a Sandra que improvise con Billy Bob y lo hacían perfecto.

Al parecer había mucha diversión en el set. ¿Usted también participaba de esos momentos?
Sí, yo también era parte de la diversión (risas). Con este grupo de gente hubo una gran energía y fue interesante tener actores jóvenes como Reynaldo Pacheco, que hizo su primer papel protagónico en una película grande. Vimos cómo él creaba su personaje con ojos muy abiertos, con mucha inocencia y aprendía de todos.

¿Fue complicado trabajar con artistas de muchas nacionalidades y acentos y que la mayoría parecieran bolivianos?
Depende. ¿Joaquim de Almeida, que hace del candidato Castillo, tenía un acento creíble?

¡Oh sí...! (aplaude) Él es portugués y Luis, que protagoniza a su contrincante, Rivera, es de Bogotá. En realidad esa es una de las cosas bellas de este trabajo. Estar con personas de diferentes idiomas, acentos y tratar de hacer una película que unifique a todos.

¿Por qué decidió filmar en 35 milímetros cuando el mundo audiovisual actual es prácticamente digital?
Quería darle un aspecto similar a las películas políticas de los años 70 de Estados Unidos.
Hice ya algunas películas con digital, pero trabajo más seguido con 35 milímetros. Intenté con eso que no haya una referencia temporal, algo que no se puede replicar con el formato digital.

¿Cómo fue la experiencia de unir a una documentalista como Raquel Boyton y un guionista de ficciones como Peter Straughn?
Ellos en realidad no trabajaron juntos. Ella ya había hecho el documental (Our brand is crisis) y Peter lo tomó e hizo un poco de investigación externa y escribió el guion. Así que en realidad no colaboraron mucho. Deben haber hablado un poco y ella seguramente le ha dado algunos detalles acerca del documental y su opinión de algunas cosas. En realidad, todos formamos un lindo grupo con el que empezamos a filmar en New Orleans, Peter vino, porque él vive en Londres, afinamos el libreto y les dimos los primeros guiones a los actores.

¿Filmar en Bolivia cumplió sus expectativas?
Hice algunas producciones en Argentina y Brasil. Así que esperaba que sea un trabajo similar, pero fue muy diferente. Tuvimos un equipo de producción maravilloso. De muy buena gana nos dieron mucho acceso para filmar en lugares en los que pensé que no lo tendríamos, como Palacio de Gobierno o la pista de aterrizaje del aeropuerto donde hicimos las primeras imágenes de la película en las que se ve el avión aterrizando en La Paz. En muchos otros lugares sería difícil hacer esas imágenes. También la comunidad de El Alto y la gente del aeropuerto fue maravillosa.

¿Qué sabía acerca del país?
Muy poco. Había viajado mucho por Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil, pero nunca había estado en Bolivia. Así que esta fue una oportunidad maravillosa de conocerlo, de ver la belleza de las cholitas. Fue exquisito desde cualquier manera que uno lo piense. Donde poníamos la cámara se veía hermoso. Recuerdo, por ejemplo, un pueblito pequeño fuera de La Paz donde a la hora de filmar todas las personas del lugar estaban allí, incluso había una banda en su pequeña plaza. Fue una manera hermosa de terminar la película: todo un pueblo viniendo a celebrar con nosotros.

¿Cree que Bolivia podría ser, eventualmente, un lugar para grandes producciones cinematográficas?
Absolutamente, solo necesita facilitar la logística de una producción. Para mí es sencillamente un lugar maravilloso para hacer una película y creo que sería muy beneficioso para la industria tener presencia en Bolivia.

¿Volvería a filmar en Bolivia?
Decididamente sí. Me encantó Bolivia y no me hizo daño la altura. Tuvimos un muy buen equipo, disfruté mucho del singani. La pasé muy bien y me gustaría volver y hacer otras películas,

Parte del elenco de la película. Gordon dijo que se logró formar un gran equipo y destacó la labor del boliviano Reynaldo Pacheco

Parte del elenco de la película. Gordon dijo que se logró formar un gran equipo y destacó la labor del boliviano Reynaldo Pacheco