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Durante el Primer Encuentro Nacional de la Confederación Sindical de Trabajadores de Radio y Televisión de Bolivia (Costrateb), celebrado en la ciudad de Cochabamba en 1960, se instituyó el 19 de marzo Día del Radialista Boliviano. Mario Castro, presidente de ese primer congreso y director de radio Cumbre, en La Paz, fue el mentor de esa idea.

Desde 1928, cuando apareció la primera radio en Sucre, fue y sigue siendo un importante medio de comunicación en la historia de Bolivia. 

Algunas historias

Para celebrar este día, destacados radialistas como Bernardo Silva, Marcelo Huanca y Félix Chimba hablan sobre su pasión por la radio y cuentan sus anécdotas.

Silva se inició en Radio Grigotá, en 1956, pionera de la radiodifusión en Santa Cruz. Hizo sus primeras armas como locutor, operador, guionista y ‘discotecario’.  “Soy el único de los pioneros que sigue vigente. Unos ya fallecieron y otros dejaron la locución”, dijo. 

Una anécdota que recuerda fue cuando acompañó a Oriente Petrolero a Ecuador y tuvo la oportunidad de transmitir el partido por la Libertadores desde fuera del estadio. Le prestaron una línea telefónica en un edificio donde había una iglesia. Tuvo que colocarse en la torre para llegar con la transmisión hasta Santa Cruz.

Marcelo Huanca Dorado comenzó en la radio en 1978 haciendo programas infantiles con las grabadoras de cassette de 30x20 cm; sonríe al contar que cuando leía noticias en Radio Santa Cruz, el presidente de Fenca se llamaba Donato Pucho. “Le tocaba relatar a Osman Medina. A él le causó gracia el apellido, le dio un ataque de risa y abandonó la cabina. Tuve que seguir yo. Al leer su nombre me dio risa y me costó el único memorándum que tuve en mi vida profesional. Álvaro Puente era el director y me lo entregó terminando el noticiero”, relata.
Finalmente Félix Chimba, que se inició en Radio Oriental a principios de 1970, cuenta que “un reconocido dirigente del automovilismo nacional se molestó porque le hice un entrevista con un micrófono inalámbrico que recién había llegado al país. Él pensó que me estaba haciendo la burla, porque no tenía cable”.