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En 2015, ver a Martín Smedberg en la selección boliviana fue una sorpresa, pues nadie sabía de este volante sueco de padre boliviano, había sido contactado y seguido por Mauricio Soria, que en ese entonces era el DT de la Verde.

En poco tiempo, el espigado jugador se convirtió en una pieza importante para el seleccionado gracias a su simpleza para jugar, buena pegada de media distancia y una gran técnica. Jugó dos Copas América (Chile 2015 y Estados Unidos 2016), además de algunos partidos de las eliminatorias, aunque le costó jugar en la altura de La Paz y eso le quitó crédito.

A inicios de este año llegó a Bolívar, pero las cosas no salieron como esperaba debido a que se lesionó y no tuvo continuidad, además que le costó adaptarse al fútbol boliviano y también a los 3.600 metros sobre el nivel del mar de la sede de Gobierno.

Ahora, después de superar una operación en la nariz, Martín está seguro de que podrá demostrar su calidad en la segunda parte del torneo Clausura, para así ser tomando en cuenta nuevamente en la selección nacional.

¿Va casi un años desde que llegaste a Bolívar ¿qué autoevaluación te hacés?

Obviamente que no es lo que esperaba. Llegué cumpliendo un sueño, porque siempre dije que quería jugar en un equipo de mi país y me tocó en el más grande; sin embargo, la gente esperaba mucho de mí porque venía bien con la selección boliviana. Tengo que explicar, sinceramente, que se notó el cambio de venir del fútbol de Europa al de Bolivia; además de que la altura me cuesta todavía. Pensé que cuando llegara iba a jugar poco a poco, pero tuve que hacerlo a las dos semanas de arribar a La Paz. Al principio me sentía bien y estábamos ganando, a pesar de que no estaba en la posición que siempre jugué. Igual me estaba yendo bien, pero luego me lesioné en un partido contra Oriente, en Santa Cruz, y eso me dejó mucho tiempo fuera y perdí ritmo y también el puesto.

Ahora estoy saliendo de un momento complicado debido a las lesiones, ya que me operaron la nariz hace dos semanas, aunque ahora me siento cada vez mejor. Lo que aún me falta es recuperarme en la parte física.

¿Cómo te fracturaste la nariz?

Sufrí un golpe en el entrenamiento. Luego jugué frente a The Strongest en un amistoso en el Chapare y por mala suerte otra vez recibí otro impacto, así que se me complicó porque no podía jugar como quería. Debido a eso tomamos (junto con el cuerpo técnico) la decisión de operarme lo más rápido posible para recuperarme de la mejor manera. Gracias a Dios todo salió bien, ahora siento que puedo respirar bien.

¿En cuánto tiempo estarás plenamente recuperado?

Llevo casi un mes fuera de las canchas, sé que me falta, pero voy a aprovechar porque habrá un receso de dos semanas por la fecha FIFA (la selección jugará ante Birmania e Irán) y habrá tiempo para ponerse bien y ser un aporte para el equipo, mostrando un buen nivel. Aunque, como sabemos, todo dependerá del entrenador.

¿Era lo que pensabas el fútbol boliviano?

No sabía tanto del fútbol local, pero ahora que estoy acá veo que es mucho mejor de lo que yo pensaba; es muy competitivo. La verdad que no entiendo cómo es que algunos jugadores no estén en clubes del exterior, ya que tienen un buen nivel y mucho talento.

¿Qué fue lo que más te costó en este proceso de adaptarte al fútbol boliviano y al mismo tiempo a la altura de La Paz?

Fue algo de los dos aspectos. Todos saben que siempre jugué en Suecia, donde es otro estilo, por eso al principio fue un poco difícil poder habituarme. Pero también a la altura, no puedo negarlo, aunque aclaro que estamos cada vez mejor. Ahora que me operaron la nariz siento que puedo respirar mejor que nunca. Ojalá que pueda estar así en la cancha.

¿Qué es lo que más te cuesta para desempeñarte jugando de local?

El problema es la recuperación. Cuando corrés, sobre todo distancias largas, no podés recuperarte rápido.

¿Estás haciendo algo para contrarrestar esto?

Con el profesor Alfredo Arias estamos trabajando muy bien para mejorar ese aspecto. Trato de entrenar extra para poder estar listo de cara a los partidos que se vienen. En este momento siento que me cuesta, pero es porque estuve fuera varios días; sin embargo, tampoco hay que poner eso como excusa, solo se debe ir adelante y mejorar para mostrar mi juego en lo que resta del torneo. Voy a tratar de ayudar a mis compañeros desde dentro o desde fuera.

Foto: Página Siete

¿Te sentís en deuda?

La verdad que hubo un tiempo que me sentía mal, pero la verdad ahora estoy tranquilo. La gente me apoya y eso me motiva, cuando voy por la calle hay hinchas que me reconocen y me piden que vuelva a la cancha muy pronto. Entonces me siento tranquilo, por eso quiero darle alegrías a esa gente.

¿Pensás en el futuro?

No, nunca lo hago, pienso en el día a día. El objetivo es estar en la cancha lo más rápido posible, ayudar a mis compañeros y salir campeón. Tengo contrato hasta fin de año y estoy totalmente concentrado en este torneo, después de eso veremos qué sucede. No me gusta pensar en otras cosas, solo en hoy

¿Cómo te ha tratado la gente en Bolivia, el país de tu padre?

Me he sentido muy bien, Bolivia es un país hermoso, la gente es espectacular, los compañeros grandes profesionales. Con el cuerpo técnico estamos trabajando muy bien. La verdad no puedo reclamar ni quejarme de nada, solo tengo que cambiar y mejorar mi juego y mostrarme en un mejor nivel. Acá me siento feliz y orgulloso de ser boliviano.

¿Qué sentís al no estar en la selección?

La selección es lo más grande para un futbolista. Tuve mis mejores momentos con la Verde, conseguí jugar dos Copas América y fue algo inolvidable porque es lo más grande en mi carrera. Ahora tengo que ser honesto, sé que como no estoy jugando no tengo posibilidades de que me convoquen. Entonces, lo que tengo que hacer es mejorar y mostrar mi juego en la cancha para volver a vestir la Verde. Confieso que extraño mucho estar en la selección, pero ahora debo pensar en mi club, en el que tengo que ganarme un puesto y después sé que podré tener chances de volver a ser convocado.

Uno de los referentes de la selección ha sido Ronald Raldes, que también es tu compañeros en Bolívar ¿hablás mucho con él sobre tu vuelta?

Lo conozco de la selección, lo respeto como futbolista y como persona porque es un ejemplo, pues siempre trabaja profesionalmente al máximo, y en los personal siempre está apoyándome porque sabe que no es fácil salir a jugar a otro país, ya que él estuvo mucho tiempo fuera y lo entiende porque estoy solo, sin mi familia, que es algo duro. También hay otros compañeros que ayudan. Estoy feliz en este plantel. He estado en varios equipos en Suecia y la verdad que lo de Bolívar es diferente, porque se siente como una familia.

¿Por qué tu familia no está cerca de vos?

Como firmé solo por un año, acordamos con mi esposa que se quede en Suecia junto a mi hijo, porque ella tiene su trabajo allá y vimos que no era el momento para que lo deje todo, ya que mi hijo aún es pequeño. Por eso, solo me dedico al fútbol las 24 horas, aunque es difícil estar sin ellos, los que pasan por lo mismo seguro pueden entender mi situación, aunque también me motiva para salir adelante. A mitad de año ellos estuvieron por acá y mi señora no quería volverse porque le encantó La Paz y el país.

¿Veremos al Smedberg que vimos en la selección?

Ojalá, eso es lo que quiero. Sé que puedo dar mucho y para eso estoy trabajando, ahora no hay que poner excusas y tengo que seguir adelante por la camiseta de Bolívar y luego vendrán más cosas.

¿La Copa América de Brasil 2019 es tu objetivo?

Claro, pero ahora lo más importante es jugar bien. Trataré de dar lo máximo en mi club y eso hará que el seleccionador me tome en cuenta.