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Las ocho características analizadas en cada teléfono demuestran que, aunque resultan parecidos, se trata de relojes muy diferentes.
El sistema operativo, sus funciones, las conexiones o el tamaño y forma de pantalla son solo algunas de estas claves, aunque el precio y la batería siguen siendo los puntos más diferenciadores.

Mientras que el Pebble Time es el más barato ($us 199), el Apple Watch comienza en los $us 349 dólares, pero llega a $us 1.000 en la versión de acero y $us 10.000 el modelo de oro.

En el caso de la batería, el Pebble Time se lleva la palma. El reloj, que ha triunfado mediante el crowdfunding, tiene una autonomía de más de 7 días, muy por encima de las 18 horas del smartwatch de Apple, o los dos días de Samsung o Motorola. Eso sí, el hecho de que Pebble Time cuente con una pantalla no táctil es un punto a su favor a la hora de ahorrar batería.

Unión inédita
Aunque parece que Apple llegó tarde a la guerra de los relojes, se percibe que el producto, largamente esperado, se acerca a lo prometido.
Eso ha movido el mercado.

La primera en reaccionar ha sido la industria suiza. El reloj de lujo era, hasta la irrupción de Apple, un territorio dominado por la industria suiza. Por eso se ha formado una alianza entre Google, Intel y Tag Heuer. El objetivo es crear relojes inteligentes pensando en el mercado del lujo.

Se trata de la primera alianza que une Silicon Valley con Intel, uno de los veteranos en fabricación de chips, y Google, creadores del software, con Tag Heuer, relojero suizo que forma parte del grupo LMVH, entre cuyo catálogo de marcas se encuentran Dior, Louis Vuitton o Moët Chandon.

Hace justo un año Google desveló Android Wear, un software que sentaba las bases sobre cómo deberían funcionar los relojes y aparatos de vestir en el futuro. Todos los modelos presentados hasta el momento se movían en una horquilla entre los 200 y los 450 euros.

La irrupción del modelo de Apple, que oscila entre los 400 y los 10.000 euros, ha hecho que la industria cambie el paso.

Intel, fabricante líder de chips para ordenadores, tardó en sumarse a la ola de móviles y tabletas. Sin embargo, ha retomado el paso con dos procesadores pensados para usables (Edison y Curie se llaman) y compró Basis, un reloj centrado en la gestión de datos de salud. Está desarrollando un procesador para usables