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Un equipo del gobierno estadounidense dedicado a la limpieza de minas derramó por accidente cerca de 4 millones de litros de residuos tóxicos en el arroyo Ánimas, afluente del río Colorado, la pasada semana.

El incidente parecía no tener consecuencias hasta este fin de semana, cuando las aguas del arroyo se comenzaron a teñir de un color mostaza, alarmando así a la Agencia de Protección de Medio Ambiente (EPA).

El equipo de limpieza se encontraba rehabilitando una mina radicada en la localidad Farmington, Nuevo México, que dejó de funcionar en 1923 cuando ocurrió el accidente, según informó BBC.

“La intención era bombear agua y reducir la contaminación de metales que sale de la mina”, explicó Ruch Mylott, responsable del plan a la agencia Associated Press.

Los residuos vertidos contienen altos niveles de arsénico y otros metales, pero aún no está claro si el accidente representa riesgos para la salud humana y la vida acuática.

Por su parte, autoridades locales aseguran que el accidente no amenaza el suministro de agua potable, pero sí puede ser peligroso para la flora y la fauna de la zona.

EPA continuará realizando análisis en el lugar para hallar una solución.