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"Me voy...no he de volver", dijo en voz queda pero firme Carlos Villegas, el economista que volvió a enderezar la historia de Bolivia y sus hidrocarburos, cuando, el 3 de enero último, se despidió de la madre de su esposa, la señora Borges, poco más de 2 años después que el destino le colocara, en una simple demostración en un laboratorio de Seúl de la coreana Samsung, en la cámara de una máquina de tecnología de punta diseñada para detectar el cáncer temprano.

Carlos Villegas lucía delgado, pero íntegro ese día cuando desde La Paz, emprendió viaje a Santiago de Chile, en uno de cuyos hospitales debía someterse a una operación, pues el cáncer había vuelto a asomar un año después de que le extirparan una formación extraña del esófago en ese mismo nosocomio.

El 30 de diciembre anterior, Carlos Villegas, había formulado sus últimas declaraciones públicas en una entrevista que concedió al programa "Que no me pierda", que difunde la privada Red Uno de televisión. "He pedido vacaciones para enfrentar esta operación", dijo esa noche, con los ojos vivaces. No volvió más. (ABI)