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Cada 2 de noviembre, Día de los Muertos, la población acude de manera masiva a los camposantos para pasar, según la tradición católica, junto a las almas de sus seres queridos. Para ello, llevan flores, horneados y otros alimentos que, en vida, los fallecidos preferían consumir.

En Santa Cruz, la gente se volcó a los cementerios y entre ritos, cantos y rezos pasaron gran parte de la mañana velando a sus familiares fallecidos en una jornada que comenzó con lluvia.

De acuerdo con informes del director de Cementerios de la comuna cruceña, Ronald Romero, hasta el momento no se han registrado mayores incidentes salvo que uno u otro decomiso de alcohol.

El comercio de flores y velas, además de comidas, abunda en las afueras de los cementerios. En La Cuchilla, algunos vendedores de juguetes, papas fritas y pipocas ingresaban al panteón, pero al ser vistos por los gendarmes fueron sacados de inmediato, bajo amenazas del decomiso de sus productos.

En La Paz, según el reporte de la Agencia de Noticias Fides (ANF), el más concurrido es el Cementerio General que abrió sus puertas a las 7:30 y, de acuerdo a sus administradores, se espera que reciba al menos a 35.000 visitantes hasta el final de la jornada.

Para esta actividad se habilitaron nueve puertas y también se activó un estricto control de funcionarios municipales, que evitaron el ingreso de bebidas alcohólicas, así como su comercialización en vías adyacentes. 

Similar control se registró en otros cementerios del país. La Policía movilizó 5.000 efectivos en todo el territorio nacional en el marco del cumplimiento de la Ley 264 del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana ‘Para una Vida Segura’, la Ley 259 de Control al Expendio de Bebidas Alcohólicas y otras normas.