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Desde antes de las 20:00, el público, integrado por fanáticos que llegaron de diferentes rincones de Bolivia, comenzó a poblar el Félix Capriles. Los sectores desde donde verían lo más cerca posible a Enrique Iglesias fueron los más solicitados y lucían repletos. El clima estaba agradable, todo conspiró para que sea casi una ‘experiencia religiosa’. De acuerdo a lo previsto, a las 21:00 subió al escenario el DJ Scott Melker, que durante una hora mezcló electrónica.

Fue a las 23:00 que Cochabamba tuvo frente a frente por primera vez al intérprete de Bailando. Apareció vestido con una polera roja, pantalón negro y su característica gorra, esta vez azul. Fue amor a primera vista y la gente coreó I like how it feels, arrancando el concierto que forma parte de la gira Sex and Love Tour.

Aún sin saludar enganchó Bailamos y todos aceptaron la invitación con los brazos arriba; luego siguió El perdedor y enérgico y galante saludó al país y pidió disculpas por la demora.

Cantó Loco, coreado por todo el estadio, y al momento de interpretar Cuando me enamoro, invitó a un fanático, privilegio ganado por alguien llamado Rolando, que además se ganó un sorbo de whisky.
La luz, el escenario y la pirotecnia acompañaron al artista, que a la medianoche aún tenía mucho para dar a su público